"Se suponía que nunca debía ser mostrada a nadie": así se gestó la maldita (y secreta) primera película de Los cuatro fantásticos
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Mucho antes de Chris Evans, Jessica Alba y la llegada del equipo al Universo Cinematográfico de Marvel, 'Los Cuatro Fantásticos' ya habían protagonizado una película.

Hoy parece difícil imaginar una época en la que llevar a Marvel al cine fuera una apuesta demasiado arriesgada. Avengers: Endgame reunió a medio universo en pantalla, Spider-Man ha tenido varias generaciones cinematográficas y Los Cuatro Fantásticos terminaron entrando al MCU con Pedro Pascal, Vanessa Kirby, Joseph Quinn y Ebon Moss-Bachrach. A principios de los 90, las cosas funcionaban de manera muy distinta.

Batman y Superman habían demostrado que los superhéroes podían llenar salas, pero Marvel todavía estaba lejos del imperio cinematográfico que conocemos. Fue en ese escenario donde apareció una adaptación de Reed Richards, Sue Storm, Johnny Storm y Ben Grimm que parecía destinada a convertirse en su primera gran aventura en pantalla. Los actores incluso comenzaron a promocionarla. Después, simplemente desapareció.

Todo comenzó porque los derechos estaban a punto de expirar

El productor alemán Bernd Eichinger había adquirido los derechos cinematográficos de Los Cuatro Fantásticos durante los años 80, pagando alrededor de 250 mil dólares. El problema llegó cuando el plazo para comenzar una producción empezó a agotarse. Si dejaba pasar la fecha límite, los personajes volverían a estar disponibles y años de trabajo para intentar levantar el proyecto se irían con ellos.

Entonces apareció Roger Corman, el legendario productor conocido por hacer películas con poco dinero y todavía menos tiempo. Eichinger recurrió a él para sacar adelante una versión de Los Cuatro Fantásticos con apenas un millón de dólares. El rodaje arrancó el 28 de diciembre de 1992 y se extendió durante sólo 21 días, prácticamente sobre la fecha límite del acuerdo.

Oley Sassone dirigió la película con Alex Hyde-White como Reed Richards, Rebecca Staab como Sue Storm, Jay Underwood como Johnny y Michael Bailey Smith detrás del enorme traje de La Cosa. Joseph Culp interpretó al Doctor Doom. El presupuesto se nota con efectos hechos con recursos mínimos, decorados sin detalles y soluciones visuales que hoy parecen sacadas directamente de otra época. El equipo, sin embargo, estaba convencido de que estaba haciendo una película real que eventualmente llegaría al público.

Los actores comenzaron a promocionarla y entonces todo se detuvo

Hubo avances en cines, apariciones en convenciones y planes para una premiere. Algunos miembros del reparto incluso pusieron dinero de su bolsillo para promocionar la cinta, visitaron hospitales y acudieron a Comic-Con. Michael Bailey Smith contó que llegaron a mostrar el tráiler durante un vuelo y los pasajeros aplaudieron. Para ellos, aquel pequeño largometraje podía ser el trabajo que cambiara sus carreras.

Después llegó la sorpresa. La película dejó de avanzar hacia su estreno y el equipo descubrió que no llegaría oficialmente a las salas. Stan Lee explicaría años más tarde una versión bastante cruel de todo aquello: según él, se suponía que esa película nunca debía ser mostrada a nadie. También afirmó que los actores y trabajadores desconocían que el proyecto se había realizado únicamente para conservar los derechos.

Aquí comienza la parte más extraña. Roger Corman siempre negó que ése fuera el plan y aseguró que tenía un contrato para estrenar la película. Eichinger también rechazó la versión de Lee y afirmó que sí tenían intención de lanzarla una vez terminada. Avi Arad, entonces ejecutivo de Marvel, dio otra pieza del rompecabezas: contó que compró la cinta y ordenó destruir sus copias porque temía que una producción tan barata dañara el valor de Los Cuatro Fantásticos.

Una película que Marvel quiso borrar terminó convirtiéndose en cinta de culto

Destruir una película completa resultó más complicado de lo esperado. Algunas personas vinculadas con la producción conservaron copias y, poco a poco, comenzaron a aparecer versiones piratas en convenciones. La película que oficialmente jamás había llegado a los cines empezó a circular entre los fanáticos como una especie de objeto prohibido de Marvel.

La historia creció tanto que en 2015 dio origen al documental Doomed! The Untold Story of Roger Corman's The Fantastic Four, donde buena parte del reparto y el equipo recordó cómo vivió aquella producción y su repentina desaparición. La sensación que quedó entre muchos de ellos era especialmente amarga: habían trabajado con la ilusión de hacer una película de superhéroes y sólo después descubrieron la batalla empresarial que ocurría encima de sus cabezas.

La ironía llegó años después. Eichinger mantuvo su vínculo con los derechos y terminó produciendo Los 4 Fantásticos de 2005, ahora con un presupuesto enorme, Jessica Alba, Ioan Gruffudd, Michael Chiklis y un joven Chris Evans como la Antorcha Humana. La película sí llegó a las salas, tuvo secuela y durante años fue considerada el verdadero debut cinematográfico del equipo. Pero técnicamente hubo otra antes. Una versión rodada a toda velocidad, escondida durante décadas y que Marvel intentó hacer desaparecer.

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