Cuando algo salió mal durante una de sus funciones más importantes, durante unos minutos nadie estuvo completamente seguro de que se tratara de un accidente.
Hay directores que disfrutan llevando al espectador de la mano y otros que prefieren obligarlo a reconstruir la historia. Christopher Nolan convirtió ese juego en parte de películas como Memento, mientras Quentin Tarantino hizo saltar a Pulp Fiction de un momento a otro sin demasiadas advertencias. Alejandro González Iñárritu también pasó buena parte del inicio de su carrera jugando con esa forma de narrar.
Amores perros conectaba distintas vidas alrededor de un accidente automovilístico y 21 gramos fue todavía más lejos, fragmentando sus escenas hasta conseguir que pasado, presente y futuro parecieran mezclarse. Para cuando el cineasta mexicano llegó al Festival de Cannes en 2006 con su tercera película, críticos y periodistas ya sabían que cualquier salto extraño en el tiempo podía ser completamente intencional. Ese antecedente terminó provocando una confusión perfecta.
'Babel' repitió una parte completa de la película en pleno Festival de Cannes
La cinta era Babel, protagonizada por Brad Pitt, Cate Blanchett, Gael García Bernal, Adriana Barraza y Rinko Kikuchi. Durante su pase de prensa en Cannes, alrededor de 90 minutos después de que comenzara la función, ocurrió algo extraño: una escena que el público ya había visto volvió a aparecer en pantalla. Durante unos instantes, varios asistentes pensaron que Iñárritu estaba haciendo uno de sus habituales juegos con la cronología.
Pero esta vez el director no tenía nada que ver. En la cabina de proyección habían colocado por error un rollo que ya se había mostrado, provocando que la película retrocediera y repitiera parte del metraje. Cuando el público comenzó a darse cuenta de que aquello duraba demasiado para ser una decisión narrativa, aparecieron los murmullos, la función se detuvo y las luces de la sala se encendieron mientras el problema era corregido.
Iñárritu había soñado días antes que algo así ocurriría
La historia se vuelve todavía más rara porque Iñárritu aseguró después que había tenido prácticamente una premonición. El cineasta contó que tres días antes del pase soñó que algo salía mal durante la proyección. Tan inquieto quedó que llamó a su amigo Guillermo del Toro, quien estaba también en Cannes para presentar El laberinto del fauno. Según recordó, Del Toro le confesó que había tenido un sueño parecido.
Iñárritu incluso mencionó su preocupación durante una revisión técnica realizada el día anterior. Los responsables de la proyección le aseguraron que una falla así era prácticamente imposible y, de acuerdo con el director, reaccionaron como si estuviera poniendo en duda su profesionalismo. A la mañana siguiente terminó ocurriendo exactamente el tipo de problema que temía.
Por fortuna, el accidente quedó únicamente como una anécdota. Una vez acomodados correctamente los rollos, la función continuó y terminó con una larga ovación. La prensa salió hablando mucho más de la película que del error técnico y Babel rápidamente comenzó a sonar como una de las grandes contendientes de aquella edición del festival.
La falla tampoco pudo detener el éxito de 'Babel'
La película cerraba la llamada trilogía iniciada por Iñárritu y el guionista Guillermo Arriaga con Amores perros y continuada con 21 gramos. Esta vez la escala era mucho mayor: un disparo accidental en Marruecos termina conectando a un matrimonio estadounidense, dos niños marroquíes, una niñera mexicana y una adolescente sorda en Tokio. El tema central era precisamente la dificultad para comunicarnos incluso cuando vivimos en un mundo cada vez más conectado.
Cannes terminó premiando a Iñárritu como Mejor Director, mientras la película también recibió el Premio Vulcan para su equipo técnico. Meses después consiguió siete nominaciones al Oscar, entre ellas Mejor película y Mejor director, y terminó llevándose la estatuilla por la música de Gustavo Santaolalla.
Dos décadas después, aquel fallo durante la función fue hecho a la medida de Babel. Una película construida con saltos temporales, historias entrelazadas y personajes que tienen dificultades para entender qué ocurre a su alrededor terminó confundiendo al público por un error completamente ajeno al guion.