La exitosa serie mexicana ‘Mal de amores’ conquista 30 países y genera miles de empleos en tres estados del país
Liz Hernández
-Redactora
Comparto cumpleaños con Chantal Akerman y Forrest Gump. Crecí aterrorizada por David Lynch y soy la fan número uno de Antoine Doinel.

A menos de una semana de su estreno, la adaptación de ‘Mal de amores’ ya consiguió popularidad en diversos países del mundo y continúa generando un impacto en México.

Mal de amores, la adaptación para streaming de la novela de Ángeles Mastretta, llegó a Netflix hace unos días y rápidamente se colocó en la cima del top de series más vistas en México. Con solo siete episodios, la producción presentó una historia de drama, romance y política que fascinó no solo a los espectadores mexicanos, sino a decenas de países alrededor del mundo.

Tras debutar en Netflix la semana pasada, la producción dirigida por Catalina Aguilar Mastretta se posicionó dentro del top 10 global de series de habla no inglesa, así como entre los 10 títulos más populares en el catálogo de 30 países, según datos compartidos por la plataforma de streaming. Sin embargo, su impacto en México no se limita únicamente a liderar la clasificación de lo más visto por el público, sino que tuvo grandes efectos para el país durante su rodaje.

La serie protagonizada por Renata Vaca, Juan Pablo Fuentes e Iván Amozurrutia llegó a la pantalla chica gracias a la colaboración de miles de mexicanos que trabajaron en su realización, cuyo rodaje se llevó a cabo en tres estados e implicó la generación de cientos de empleos locales, además de la participación de las comunidades en que se filmó la producción.

De acuerdo con información de Netflix, más de 3,500 personas trabajaron durante el desarrollo de la serie, el equipo técnico y el elenco se integró por más de 625 integrantes, y se contrataron alrededor de 600 proveedores a lo largo de todo el proyecto, uno que se filmó en aproximadamente 93 días en Puebla, San Luis Potosí y Ciudad de México, y para el cual se reservaron 10,800 noches de hotel para la producción mexicana.

Y no solo eso, pues el diseño de producción también obtuvo grandes números: la serie tuvo más de 500 prendas originales elaboradas con fibras naturales, a cargo del departamento de vestuario, y 60 músicos participaron en la creación e interpretación de la banda sonora, consiguiendo además que colaboraran intérpretes como Vivir Quintana, Lila Downs, Elsa y Elmar, Ximena Sariñana, Ely Guerra y Gaby Moreno.

Mostrando lugares como el Palacio Municipal de Puebla hasta la entrañable Biblioteca Palafoxiana y pueblos mágicos como Atlixco, la serie resalta la arquitectura y otros elementos de la cultura mexicana, especialmente de dicho estado, a partir de la labor de miles de mexicanos que hicieron posible la producción. Si todavía no has visto Mal de amores, la encuentras disponible en Netflix.

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