Tom Hanks ha trabajado con Steven Spielberg, Robert Zemeckis y los hermanos Coen, pero cuando tiene que elegir una película por encima de todas las demás regresa a una aventura fantástica de 1963.
Preguntar cuál es la mejor película de la historia casi siempre termina llevando a los mismos nombres. El padrino, 2001: Odisea del espacio, Vértigo, Casablanca y, por supuesto, Ciudadano Kane aparecen una y otra vez en listas de críticos, cineastas y espectadores. Tom Hanks podría haber escogido cualquiera de ellas y probablemente nadie habría levantado una ceja.
Pero el protagonista de Forrest Gump y Náufrago tiene una respuesta bastante más divertida. Su favorita viene de una época en la que las criaturas fantásticas todavía tenían que construirse físicamente, moverlas cuadro por cuadro y mezclarlas con actores que peleaban contra enemigos que realmente no estaban ahí. Para Hanks, pocas películas han conseguido superar la magia de aquella técnica.
La mejor película de la historia para Tom Hanks
En 1992, durante la ceremonia de premios científicos y técnicos de la Academia, Hanks subió al escenario junto al escritor Ray Bradbury para homenajear a Ray Harryhausen, el legendario creador de efectos visuales que aquella noche recibió el premio Gordon E. Sawyer por sus aportaciones al cine. Fue entonces cuando soltó una declaración que todavía se recuerda más de tres décadas después: "Algunos dicen 'Casablanca' o 'Ciudadano Kane'. Yo digo que 'Jasón y los argonautas' es la mejor película jamás realizada”.
Estrenada en 1963 y dirigida por Don Chaffey, la cinta adapta libremente el mito griego de Jasón y su búsqueda del Vellocino de Oro. Todd Armstrong interpreta al héroe que reúne a los Argonautas y emprende un viaje lleno de dioses, monstruos y lugares imposibles. En el camino aparecen el gigante de bronce Talos, unas harpías bastante desagradables, una Hidra de siete cabezas y, finalmente, el ejército que convirtió la película en leyenda.
Hanks conoció la película cuando era niño y años después recordó verla en televisión, incluso en blanco y negro y llena de cortes comerciales. La calidad de aquella transmisión le dio un poco igual. Lo que quedó grabado en su cabeza fue la pelea con los esqueletos, una escena que describió con el entusiasmo de alguien que todavía recuerda perfectamente lo que sintió la primera vez que la vio.
Tres minutos de esqueletos necesitaron cuatro meses de trabajo
La escena ocurre hacia el final de la película. Jasón y sus compañeros se encuentran frente a siete esqueletos que salen de la tierra, toman sus armas y comienzan a luchar como si fueran actores de carne y hueso. Hoy estamos acostumbrados a ejércitos digitales de miles de personajes, pero en 1963 Harryhausen tuvo que animar prácticamente solo cada movimiento.
El trabajo fue brutal. Había tres actores luchando contra siete esqueletos y cada criatura tenía brazos, piernas, torso y cabeza que debían moverse ligeramente entre un fotograma y el siguiente. Harryhausen llegó a manipular hasta 35 movimientos diferentes por cuadro y algunos días conseguía completar únicamente 13 o 14 fotogramas. Toda la batalla dura apenas unos tres minutos, pero requirió alrededor de cuatro meses de animación.
Una película que terminó criando a varias generaciones de cineastas
Hanks no es el único que admira esta obra de arte. Tim Burton ha mencionado las fantasías de Harryhausen entre las películas que lo inspiraron cuando era joven y cineastas como Peter Jackson, George Lucas y Steven Spielberg han reconocido la influencia que tuvo su trabajo en la manera en que imaginaron criaturas y mundos fantásticos.
Jasón y los argonautas ni siquiera fue un éxito gigantesco cuando llegó a las salas. Funcionó entre el público de aventuras, pero su desempeño comercial quedó por debajo de lo que se esperaba. Con los años ocurrió algo mucho más importante: las nuevas generaciones empezaron a descubrirla en televisión, video y reposiciones, justo como le pasó a Tom Hanks.
Harryhausen llegó a considerarla también uno de sus mejores trabajos. Tiene criaturas gigantes, aventuras marítimas, mitología griega y una música épica de Bernard Herrmann, pero aquella pelea de esqueletos sigue apareciendo cuando se habla de los grandes momentos de los efectos especiales.