Entre muebles viejos, lámparas, rocolas y miles de objetos amontonados, uno de los escenarios más complicados de la película nació de algo bastante cotidiano: visitar tiendas de antigüedades y mirar con mucha atención.
Las películas de Toy Story siempre han tenido una ventaja divertida: cualquier lugar común puede convertirse en algo gigantesco cuando lo vemos desde la altura de Woody o Buzz Lightyear. Una habitación es prácticamente una ciudad, una carretera puede parecer interminable y perderse debajo de un mueble ya es suficiente para comenzar toda una aventura.
Para la cuarta entrega, Pixar necesitaba un espacio todavía más grande. Buena parte de la historia ocurre dentro de una tienda de antigüedades repleta de pasillos, vitrinas y objetos donde Woody busca pistas sobre Bo Peep. El reto era hacerla sentir desordenada y real, como esos lugares donde parece que cada rincón lleva décadas acumulando historias.
El equipo de 'Toy Story 4' visitó tiendas de antigüedades reales
En lugar de viajar a otro país para documentarse, como había ocurrido con Ratatouille en París o Up en Venezuela, esta vez el equipo tenía la solución mucho más cerca. Los artistas comenzaron a recorrer tiendas de antigüedades locales para descubrir qué elementos se repetían y cuáles eran esos pequeños detalles que hacían reconocibles estos negocios.
Ahí empezaron a aparecer patrones bastante curiosos: rocolas, viejos semáforos decorativos, enormes figuras de plástico, lámparas por todas partes y extensiones eléctricas cruzando entre muebles. También prestaron atención a los mostradores, llenos de etiquetas, notas pequeñas, objetos sueltos y recibos que todavía se escribían a mano. Hasta los gatos que caminaban libremente por algunas tiendas terminaron encontrando un lugar dentro de la película.
La tienda terminó teniendo alrededor de 10 mil objetos
"Second Chance Antiques" acabó convirtiéndose en uno de los sets más elaborados en la historia de Pixar. El espacio digital equivalía a unos 8,000 pies cuadrados y estaba lleno con más de 10 mil objetos, desde muebles y cuadros hasta pequeños adornos colocados sobre estantes. Cada sección tenía además cierta lógica, como ocurre en una tienda real: había zonas dedicadas a costura, decoración y distintos estilos de antigüedades.
Crear semejante cantidad de cosas una por una habría sido una locura incluso para Pixar. Los objetos importantes, aquellos que iban a tocar los personajes o aparecer de cerca, recibieron mucho más detalle. Otros pudieron aprovechar modelos existentes de producciones anteriores. Así terminaron escondidos pequeños recuerdos de Valiente, Monsters, Inc. o Ratatouille entre las vitrinas.
También había que hacer que todo pareciera realmente viejo. Nada podía verse recién salido de una computadora: los muebles necesitaban raspones, el metal debía tener señales de óxido y algunos objetos tenían pequeños golpes o imperfecciones. Rosie Cole, directora técnica de sets, recurrió incluso a recuerdos del negocio de antigüedades de su propia familia para afinar esos detalles.
Hasta las lámparas terminaron dando problemas
Llenar una tienda con miles de objetos era apenas la mitad del trabajo. Muchos estaban hechos de vidrio, metal o superficies brillantes y alrededor había decenas de lámparas, candelabros y vitrinas. Eso significaba reflejos por todos lados: prácticamente cada cosa podía terminar reflejando otra y haciendo la escena mucho más pesada de procesar.
El equipo llegó a preguntarse si sus computadoras serían capaces de renderizar semejante cantidad de información. Josh Cooley recordó que hicieron pruebas para comprobarlo y, cuando funcionaron, simplemente continuaron llenando el escenario. La escala terminó permitiendo algo que la saga siempre ha disfrutado: esconder pequeñas referencias en lugares que probablemente nadie verá durante una primera función.
Ese enorme escenario también era perfecto para Gabby Gabby. La muñeca lleva más de 60 años olvidada en las profundidades de la tienda y vive rodeada por maniquíes de ventrílocuo, muebles antiguos y pasillos donde cualquier juguete puede desaparecer fácilmente. De pronto, la investigación de unas cuantas tiendas locales terminó construyendo uno de los lugares más importantes de toda la película.