Esta es la película mexicana que conquistó Cannes antes de que existieran Cuarón, Iñárritu y Del Toro
por Sergio Negrete

Mucho antes de que los Tres Amigos conquistaran Hollywood, una película protagonizada por Dolores del Río y Pedro Armendáriz consiguió el máximo reconocimiento del festival francés.

Cuando pensamos en cineastas mexicanos que conquistaron los festivales internacionales, seguramente recordamos a Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro. Los tres han ganado premios Oscar y dirigido películas que se convirtieron en referentes del cine mundial. Desde Roma y Birdman hasta La forma del agua, sus trabajos demostraron que el talento mexicano podía competir con las grandes producciones de Hollywood.

Pero varias décadas antes de sus triunfos ya existía una generación de directores, fotógrafos y actores que estaba llevando el cine nacional a escenarios internacionales. Durante los años cuarenta, México atravesaba uno de los momentos más importantes de su industria cinematográfica, con figuras como María Félix, Pedro Infante y Dolores del Río. Fue precisamente una película protagonizada por esta última la que consiguió hacer historia en Francia, durante la primera edición de un festival que terminaría convirtiéndose en el más prestigioso del mundo.

La primera película mexicana que ganó el máximo premio de Cannes

Se trata de María Candelaria, dirigida por Emilio "El Indio" Fernández y protagonizada por Dolores del Río y Pedro Armendáriz. La película fue filmada en 1943 y estrenada el 20 de enero de 1944 en el Cine Palacio de la Ciudad de México. Dos años después, en septiembre de 1946, participó en la primera edición que pudo celebrarse del Festival Internacional de Cine de Cannes, cuyo inicio había sido suspendido en 1939 por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

La producción consiguió el Grand Prix, el máximo reconocimiento del festival en aquella época, galardón que compartió con otras diez películas de distintos países. Entre las ganadoras también estuvieron Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini, y Días sin huella, de Billy Wilder. La famosa Palma de Oro llegaría hasta 1955, pero el premio obtenido por Emilio Fernández es considerado su equivalente histórico. México había conseguido colocarse entre las grandes cinematografías del mundo.

La historia transcurre en Xochimilco, poco antes de la Revolución mexicana, y sigue a María Candelaria, una joven indígena que vive vendiendo flores y productos de su jardín. Su relación con Lorenzo Rafael, interpretado por Pedro Armendáriz, enfrenta el rechazo de una comunidad que la desprecia por ser hija de una mujer que ejercía la prostitución. Los problemas empeoran cuando don Damián, un comerciante poderoso interpretado por Miguel Inclán, comienza a perseguirla después de que ella rechaza sus pretensiones.

Emilio Fernández escribió la historia en servilletas como regalo para Dolores del Río

Una de las anécdotas más conocidas de la película ocurrió antes de que comenzaran las grabaciones. Emilio Fernández quería darle un regalo a Dolores del Río por su celebración de santo, pero atravesaba dificultades económicas. En lugar de comprarle flores o algún objeto costoso, decidió escribir una historia especialmente para ella. Según recordaron ambos años después, el director pasó buena parte de la noche trabajando en un restaurante y terminó entregándole el argumento escrito en varias servilletas.

La propia actriz contó que entre los invitados a aquella celebración estaban Diego Rivera y José Clemente Orozco. Fernández llegó con sus servilletas y le presentó una historia que terminaría convirtiéndose en una de las películas más importantes de su carrera. El guion fue desarrollado posteriormente junto a Mauricio Magdaleno, mientras el productor Agustín J. Fink ayudó a llevar el proyecto a la pantalla.

El resultado también fue posible gracias al trabajo de Gabriel Figueroa, quien ganó el Premio Internacional de Fotografía en Cannes por María Candelaria. Sus imágenes en blanco y negro transformaron los canales, las trajineras y los paisajes de Xochimilco en composiciones que parecían pinturas. La iluminación de las escenas nocturnas sobre el agua fue uno de los mayores desafíos técnicos. Su estilo, influido por el muralismo mexicano, terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad de la Época de Oro.

La película que abrió las puertas internacionales al cine mexicano

El reconocimiento en Francia marcó un momento importante para Emilio Fernández, que continuó trabajando con Dolores del Río, Pedro Armendáriz y Gabriel Figueroa en otras producciones. La actriz, que ya había construido una carrera en Hollywood durante la época del cine mudo, consolidó su regreso a México y años después se convirtió en la primera mujer que integró el jurado del Festival de Cannes, en 1957.

La importancia de María Candelaria también está relacionada con su manera de representar al México rural. Sus personajes, los paisajes y los conflictos sociales reflejan la visión nacionalista que dominaba buena parte del cine de aquellos años. Con el tiempo, especialistas también han cuestionado la idealización de las comunidades indígenas presente en estas producciones, aunque la película conserva un lugar fundamental dentro de la historia cinematográfica nacional.

Más de ocho décadas después de su estreno, la obra de Fernández continúa recuperándose para nuevas generaciones. En 2024, la Filmoteca de la UNAM, el Academy Film Archive, TelevisaUnivision y The Film Foundation presentaron una restauración realizada a partir de materiales originales. La nueva versión también llegó al Museo de Arte Moderno de Nueva York en enero de 2025, donde volvió a proyectarse aquella historia de amor que consiguió conquistar Cannes mucho antes de que nacieran los cineastas mexicanos que hoy dominan las ceremonias de premios internacionales.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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