Críticas
2,5
Regular
Código: Venganza

‘Código: Venganza’: Jason Statham vuelve a hacer lo que mejor sabe en una película de acción que no busca reinventar el género

por Víctor Gómez

Hay actores que parecen tener un género cinematográfico reservado para ellos, y Jason Statham es, sin duda, uno de los rostros más reconocibles del cine de acción contemporáneo. Después de aparecer recientemente en El guardián: Último refugio, el actor británico vuelve a ponerse en la piel de un hombre con habilidades especiales que termina involucrado en una situación que se sale completamente de control.

Ahora, con Código: Venganza, comparte pantalla con Annabelle Wallis, Roland Møller y Jason Wong en una historia cargada de acción, conspiraciones y una carrera contrarreloj por descubrir la verdad.

Aunque la mayoría de sus proyectos suelen ser bastante repetitivos, su nueva película tiene varios momentos bastante entretenidos, pero también vuelve a recurrir a una fórmula que el género ha utilizado en numerosas ocasiones: un protagonista con habilidades extraordinarias, un pasado relacionado con las fuerzas de seguridad, una conspiración que lo convierte en fugitivo y una serie de enemigos que aparecen constantemente para detenerlo. Esto hace que gran parte de la historia resulte familiar y que sea sencillo anticipar algunos de los acontecimientos, especialmente para quienes están acostumbrados a este tipo de películas.

¿De qué trata ‘Código: Venganza’?

Aquí seguimos la historia de Cole Reed, un antiguo agente de las Fuerzas Especiales y expolicía de Nueva York que ahora trabaja como especialista en seguridad privada. Su vida aparentemente tranquila da un giro cuando presencia el asesinato de su jefe multimillonario, Tibu (Ramon Tikaram). Tras ser incriminado por este crimen, se convierte en el hombre más buscado del mundo y comienza a ser perseguido por agentes policiales y mercenarios privados que harán todo lo posible por silenciarlo.

Sin nadie en quien confiar ni un lugar seguro al que acudir, Reed aborda un buque de carga para encontrar al verdadero asesino, pero a medida que se adentra en su misión para vengar la muerte de su mejor amigo, descubre una conspiración internacional mucho más grande de lo que imaginaba. Con el tiempo en su contra, tendrá que recurrir a sus habilidades para abrirse paso, limpiar su nombre y detener al responsable detrás de todo.

Cuando los golpes compensan las carencias

Con propuestas mucho más efectivas como Monkey Man: El despertar de la bestia, Nadie o la saga de John Wick, actualmente es difícil que una película de este tipo logre destacar frente a otros referentes del género. Para bien y para mal, muchas producciones han intentado replicar elementos que hicieron funcionar a estas películas: protagonistas prácticamente indestructibles, combates cuerpo a cuerpo, enemigos cada vez más peligrosos y una historia que sirve principalmente como pretexto para llevar al personaje de una secuencia de acción a otra.

Código: Venganza tampoco escapa de esto, aunque encuentra su principal fortaleza en las escenas de acción. En lugar de depender de grandes persecuciones y explosiones, la película aprovecha el espacio reducido del barco carguero para crear enfrentamientos brutales en pasillos estrechos que funcionan bastante bien y permiten que cada golpe tenga mayor impacto.

Esta decisión también hace que las peleas se sientan más cercanas y físicas, pues el protagonista no siempre tiene espacio para escapar y debe encontrar la manera de enfrentarse a sus enemigos en lugares reducidos.

El uso de la oscuridad también ayuda a generar tensión y una sensación constante de claustrofobia, haciendo que el espectador espere que en cualquier momento aparezca un nuevo enemigo mucho más fuerte que el anterior. Además, es de admirar el casi nulo uso del CGI, pues lo que la hace especial son los efectos prácticos que hacen que las peleas y la violencia se sientan mucho más físicas y realistas, volviendo cada secuencia única.

Una historia que no termina de convencer

El problema aparece justo cuando la película intenta darle a su historia el mismo peso que a la acción. La conspiración que mueve la trama tiene algunos momentos interesantes, pero sigue sin ser lo suficientemente sólida para mantener el interés durante toda la película.

Muchos de sus elementos resultan familiares: el protagonista es acusado de un crimen que no cometió, debe descubrir quién está detrás de todo mientras es perseguido y, conforme avanza la investigación, aparecen nuevas revelaciones que buscan hacer más grande el conflicto. El problema no está necesariamente en utilizar estos recursos, sino en que la película tampoco consigue darles un giro suficientemente interesante.

Si bien Jason Statham ha demostrado tener un enorme carisma en películas como El Transportador, Megalodón y como Deckard Shaw en la franquicia de Rápidos y Furiosos y su spin-off Hobbs y Shaw, en esta ocasión hace lo que puede con un personaje sumamente débil. Cole Reed funciona como el vehículo perfecto para las escenas de acción, pero fuera de ellas tiene poco que ofrecer. A pesar de que Statham cumple medianamente con el papel, sus pocos diálogos tampoco ayudan demasiado a darle mayor personalidad ni a entender qué hay realmente detrás de este personaje.

Afortunadamente, Annabelle Wallis consigue aportar algo más de profundidad a la historia como una aliada clave, mientras que Roland Møller se destaca como el antagonista que, gracias a su presencia intimidante, consigue robarse la pantalla cada vez que aparece, a pesar de que su interpretación en algunos momentos roza demasiado en lo caricaturesco.

De menos a más… y de vuelta

Aunque Código: Venganza tiene un inicio un tanto lento que puede llegar a ser tedioso, la espera termina siendo bien recompensada cuando la película finalmente entra de lleno en la acción. El sigilo, las peleas armadas y los frenéticos enfrentamientos consiguen darle un ritmo mucho más entretenido a la historia, permitiendo que Jason Statham saque a relucir aquello que mejor sabe hacer.

Sin embargo, la cinta vuelve a tropezar con sus diálogos, que en varios momentos se sienten poco naturales, predecibles y carentes de fuerza. Algunas conversaciones parecen estar ahí únicamente para hacer avanzar la trama, sin aportar demasiado a los personajes ni a la historia. Esto termina siendo todavía más evidente porque la acción funciona considerablemente mejor que las escenas destinadas a desarrollar la historia.

Justo cuando parece que la película va a terminar, el ritmo vuelve a desplomarse para retomar una trama planteada desde el inicio que se resuelve demasiado rápido. Este cierre termina sintiéndose apresurado, casi como si fuera algo improvisado que fue agregado de último momento, por lo que resta fuerza a una película que, hasta ese momento, había encontrado en la acción su principal virtud.

Al final, ‘Código: Venganza’ no pretende reinventar el cine de acción ni alejarse demasiado de la fórmula que Jason Statham ha utilizado durante buena parte de sus últimos proyectos. Es una película que cumple con entregar lo que promete y que puede ser una buena opción para quienes buscan una historia sencilla, sin demasiadas complicaciones y con suficiente acción para pasar un buen rato en el cine.

Sin embargo, para quienes busquen algo más arriesgado y diferente probablemente encontrarán una experiencia más predecible, monótona y olvidable. A pesar de todos sus tropiezos, la cinta demuestra que Jason Statham continúa siendo uno de los mayores atractivos de este tipo de producciones.

Puede que Código: Venganza no sea una de sus películas más memorables, pero cuando se concentra en la acción y deja que el actor haga lo que mejor sabe, consigue funcionar y ofrecer algunos momentos bastante disfrutables para los fanáticos del género y de la filmografía del intérprete británico.