Hay películas donde el vestuario acompaña a los personajes y otras donde prácticamente cuenta la historia con ellos. Mujer bonita pertenece al segundo grupo. El vestido de lunares, las botas altísimas, la ropa blanca con la que Julia Roberts regresa a Rodeo Drive y hasta aquella enorme chaqueta roja de sus primeras escenas ayudan a mostrar cuánto cambia durante la película.
Detrás de todo estaba Marilyn Vance, diseñadora de vestuario que creó casi todas las prendas utilizadas por Julia Roberts. Cuando llegó el momento de preparar la gran noche en la ópera, Vance tenía claro cómo debía verse Vivian. El estudio, en cambio, quería un color mucho más seguro: negro.
El vestido de la ópera iba a ser negro
La idea inicial era vestir a Roberts de negro por una razón sencilla: era elegante, clásico y parecía una elección natural para una noche de ópera. Vance pensaba otra cosa. Para ese punto de la historia Vivian ya había dejado atrás la ropa recargada de sus primeras escenas y necesitaba una imagen capaz de mostrar cuánto había cambiado sin hacerla desaparecer dentro de algo demasiado sobrio.
Touchstone Pictures
La diseñadora insistió en que fuera rojo. No era un pequeño cambio de vestuario: el color terminaría dominando toda la escena y colocando a Vivian en el centro de cada plano. Vance tuvo que defender su elección hasta conseguir que la producción aceptara probarla, y hoy cuesta imaginar ese momento con Julia Roberts vestida de cualquier otra manera.
El vestido se completó con guantes blancos y un collar de oro blanco, diamantes y 23 rubíes talla pera, valorado entonces en unos 250 mil dólares. La joya estuvo acompañada por seguridad durante el tiempo que permaneció fuera del taller. Ese mismo collar dio lugar a otro momento que terminó quedándose en la película: Richard Gere cerró de golpe el estuche cuando Roberts iba a tocarlo y la carcajada que ella soltó fue completamente espontánea.
El vestido rojo terminó convertido en una imagen inseparable de 'Mujer bonita'
La transformación llega a su punto más claro durante la salida a la ópera. Vivian ya no parece disfrazada para entrar al mundo de Edward. El rojo consigue justamente eso: verla elegante sin borrar la personalidad que Julia Roberts había construido desde el comienzo.
La escena tampoco necesitaba un gran salón lleno de invitados. El presupuesto de Mujer bonita rondaba los 14 millones de dólares y Garry Marshall evitó mostrar una llegada llena de extras con vestuario costoso. Vivian y Edward entran tarde a la función, lo que permitió mantener la atención sobre ellos y, de paso, hacer todavía más memorable la aparición del vestido.
Su impacto continuó mucho después del estreno de 1990. Vance contó que Western Costumes, la empresa que realizó el patrón, seguía recibiendo solicitudes de hombres que enviaban las medidas de sus parejas para recrear el vestido. Más de tres décadas después, sigue apareciendo en homenajes, disfraces y listas de los grandes vestuarios del cine.