En 1998, millones de personas acudieron al cine para verla: la única película de superhéroes producida por Steven Spielberg
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Aunque Steven Spielberg nunca volvió a producir una película de superhéroes como tal, esta cinta quedó como su única incursión directa en el género.

Hablar de Steven Spielberg es hablar de historia viva del cine. De un creador capaz de saltar del asombro infantil a la tragedia más devastadora sin perder identidad. Su filmografía es un recorrido por todos los géneros imaginables: la aventura de Indiana Jones, la emoción de E.T., el extraterrestre, el terror de Tiburón, la ciencia ficción reflexiva de Jurassic Park y el drama histórico de La lista de Schindler. Pocos directores pueden presumir una huella tan profunda y tan diversa.

Pero Spielberg no solo ha dejado marca como director. Su rol como productor ha sido igual de influyente. Ha impulsado proyectos enormes, descubierto talentos y respaldado películas que quizá nunca habrían llegado tan lejos. Y aun así, hay un terreno donde su presencia siempre fue más bien tímida: el cine de superhéroes. Mientras otros creadores abrazaban los universos fantásticos, Spielberg parecía mantenerse al margen hasta que, sin que muchos lo notaran, ya había participado en uno de los mayores éxitos del género.

El éxito que llevó el sello de Spielberg

La película fue La máscara del Zorro, estrenada en la segunda mitad de 1998 y dirigida por Martin Campbell. Protagonizada por Antonio Banderas, Anthony Hopkins y Catherine Zeta-Jones, la cinta se convirtió en un fenómeno de taquilla, atrayendo a millones de espectadores en todo el mundo.

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Lo que muchos no sabían entonces, y todavía sorprende hoy es que Steven Spielberg fue uno de sus productores principales. De hecho, el plan original era que él mismo se sentara en la silla del director. Sin embargo, tras desarrollar el proyecto, Spielberg decidió dar un paso atrás y ceder el mando, convencido de que la película funcionaría mejor bajo otra mirada.

Zorro como superhéroe clásico

Vista con ojos actuales, La máscara del Zorro encaja perfectamente dentro del molde del cine de superhéroes. Un hombre común que hereda un símbolo. Un traje que representa algo más grande que él. Un antagonista poderoso que encarna la corrupción del sistema. Y un héroe que lucha no solo por venganza, sino por justicia social.

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Todo eso estaba ahí mucho antes de que Iron Man inaugurara el Universo cinematográfico de Marvel (UCM). Solo que envuelto en espadas, capas y polvo de caminos, en lugar de armaduras tecnológicas. Spielberg entendió algo clave: Zorro es, en esencia, uno de los primeros superhéroes de la cultura popular. Y tratarlo con ese respeto fue parte del éxito.

Un blockbuster elegante y sin cinismo

A diferencia de muchas películas de acción de la época, La máscara del Zorro apostó por el romanticismo, la aventura clásica y el carisma. No había ironía excesiva ni violencia gratuita. Había espectáculo bien coreografiado, duelos memorables y un tono que recordaba al cine de aventuras de antaño. Justo el tipo de cine que Spielberg siempre ha defendido.

Su influencia se siente, incluso sin dirigir. En el ritmo, en la claridad narrativa y en la manera de presentar al héroe como alguien inspirador. Es un blockbuster hecho con corazón y un enorme respeto por el público. Algo que, con el tiempo, se ha vuelto cada vez más raro.

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