El cine bélico siempre ha tenido una misión complicada: mostrar el horror de la guerra sin convertirlo en un espectáculo vacío. Algunas películas lo lograron con una fuerza brutal. 1917 de Sam Mendes atrapó a todos con sus planos de una secuencia. La ganadora del Oscar, Sin novedad en el frente, recordó que en la guerra no hay gloria, solo desgaste. Y el clásico de Salvando al soldado Ryan redefinió cómo se filman las batallas para siempre y lo costosas que pueden ser. Todas han sido distintas, pero a su vez fueron demoledoras.
Pero hay películas que, sin centrarse en trincheras o balas silbando, resultan igual, o más, asfixiantes. En estas historias, la tensión no viene del enemigo visible, sino de decisiones, silencios y consecuencias que pesan toneladas. Y una de esas cintas que no necesitan explosiones constantes para hacerte temblar está en Netflix. Les bastó con una cuenta regresiva, un dilema moral y conversaciones en una sala cerrada.
El terremoto cinematográfico que llega a Netflix
La película es Oppenheimer, dirigida por Christopher Nolan, y ya se puede ver en el gigante del streaming. Es un thriller histórico de casi tres horas que no afloja ni un segundo y que se convirtió en una de las experiencias cinematográficas más intensas del cine reciente.
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La historia sigue a J. Robert Oppenheimer, el físico que encabezó el Proyecto Manhattan y terminó siendo clave en la creación de la bomba atómica. Pero aquí no hay héroes convencionales ni celebraciones fáciles. Nolan se mete de lleno en la mente de un hombre brillante, atormentado y consciente de que su trabajo podía cambiar y destruir el mundo para siempre.
Un reparto al límite
Cillian Murphy ofrece la actuación de su vida. Su Oppenheimer es frágil, obsesivo, brillante y devastado por dentro. Cada mirada transmite culpa, miedo y una lucidez aterradora. A su alrededor, el reparto funciona con una precisión sin comparación, sumando capas de presión política, científica y moral.
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Junto a Florence Pugh, Emily Blunt, Robert Downey Jr. y más, Nolan convierte reuniones, interrogatorios y discusiones técnicas en escenas tan tensas como una batalla. Aquí, las armas son las palabras y son igual o más destructivas.
'Oppenheimer' no es una película cómoda y tampoco quiere serlo
Esta no es una cinta para poner de fondo. Exige atención total. Te pide tiempo, paciencia y nervios de acero. Pero a cambio, ofrece algo poco común: una experiencia que te sacude sin trucos baratos. Y terminas la cinta con un nudo en el estómago.
Verla ahora en Netflix es una oportunidad perfecta para quien se la perdió en salas o para quien quiere revisitarla. Si te impactaron 1917, Sin novedad en el frente o Salvando al soldado Ryan, esta película va por otro camino, pero llega al mismo lugar: la incomodidad absoluta.