En los años 80 y 90, el cine de acción tenía dos reyes indiscutibles: Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger. Ambos dominaron la taquilla con franquicias gigantes, personajes musculosos y frases que terminaron grabadas en la cultura pop.
Durante décadas, los fans debatieron quién era el verdadero ícono del género. Stallone tenía a Rocky Balboa y a John Rambo. Schwarzenegger, por su parte, contaba con el imparable cyborg de Terminator y al protagonista de Depredador. Pero hubo una película que se atrevió a jugar con una idea muy curiosa: ¿qué habría pasado si el T-800 hubiera sido Stallone?
Un universo donde el cine es distinto
La respuesta aparece en una escena muy divertida de El último gran héroe, una comedia de acción dirigida por John McTiernan. La historia sigue a un niño obsesionado con las películas de acción que, gracias a un misterioso boleto mágico, termina entrando literalmente dentro del mundo de las películas.
Columbia Pictures
En ese universo alternativo, las reglas del cine cambian. Las explosiones son más grandes, los villanos más exagerados y las estrellas de Hollywood también ocupan lugares distintos. Y en un momento de la película, el protagonista observa un póster de Terminator 2: El juicio final.
El Terminator que nunca existió
Pero hay un detalle inesperado. En lugar de Schwarzenegger sosteniendo la escopeta y usando las icónicas gafas oscuras, el rostro que aparece en el póster es el de Sylvester Stallone.
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Es una pequeña broma visual que dura apenas unos segundos, pero es uno de los guiños más divertidos del cine de acción de los 90. La broma funciona porque, en la vida real, el papel del Terminator terminó en manos de Schwarzenegger y lo convirtió en una leyenda del cine.
Un guiño a la rivalidad del cine de acción
Durante los años dorados del género, Stallone y Schwarzenegger fueron vistos como rivales directos en Hollywood. Ambos competían por los papeles más grandes, las franquicias más espectaculares y los salarios más altos.
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La escena del póster juega precisamente con esa rivalidad: en ese universo alternativo, el destino del cine cambió y Stallone terminó interpretando al famoso cyborg creado por James Cameron.
El cameo más extraño de Schwarzenegger
La película también incluye otro momento curioso relacionado con Schwarzenegger. En el mundo "real" de la historia, el actor aparece brevemente como él mismo durante un evento de estreno.
Pero además hay otro guiño escondido: un póster ficticio en el que Arnold protagoniza una versión cinematográfica de Shakespeare. La imagen muestra al actor vestido como el famoso dramaturgo inglés, un contraste completamente absurdo con su imagen habitual de héroe de acción.
Con el paso del tiempo, El último gran héroe se ha convertido en una especie de película de culto. En su momento no fue el éxito que el estudio esperaba, pero hoy muchos fans la recuerdan por su humor meta, sus bromas sobre Hollywood y su forma de reírse del propio cine de acción