Esta película de ciencia ficción con viajes en el tiempo terminó por hundir a todo un universo cinematográfico
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

El viaje en el tiempo puede regalar clásicos, paradojas brillantes y escenas que se quedan para siempre. Pero también puede dejar un cráter si se usa para sostener un universo que ya venía fracturado.

Cuando alguien habla de viajes en el tiempo en el cine, es casi inevitable pensar primero en Volver al futuro. Robert Zemeckis hizo que un DeLorean, un científico despeinado y un adolescente con chaleco rojo se volvieran parte de la cultura popular para siempre. También están las vueltas de Interestelar, donde Christopher Nolan convirtió la física, el amor y los relojes imposibles en una experiencia de ciencia ficción gigantesca.

Pero el viaje temporal también puede entrar por una puerta mucho más ruidosa: la de los superhéroes. Ahí las reglas suelen ser más flexibles, los universos se cruzan sin pedir permiso y una mala decisión puede cambiar no solo la vida del protagonista, sino la continuidad completa de una franquicia. En papel suena emocionante pero en taquilla, a veces no tanto.

Volver al futuro
Volver al futuro
Fecha de estreno 3 de julio de 1985 | 1h 56min
Dirigida por Robert Zemeckis
Con Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson
Medios
4,2
Usuarios
3,6
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Barry Allen corrió directo contra la continuidad de DC

Algo así ocurrió en The Flash, estrenada en 2023 con Ezra Miller como Barry Allen. Su historia giraba alrededor de un intento desesperado por viajar al pasado y salvar a su madre, pero el resultado terminó abriendo una grieta enorme en el ya golpeado Universo Extendido de DC. La cinta debía funcionar como una despedida, un reinicio y una celebración multiversal al mismo tiempo. Sin embargo, terminó siendo recordada como uno de los tropiezos más costosos del cine de superhéroes reciente.

Warner Bros. Pictures

La premisa de The Flash tenía todo para enganchar al público fan: Barry usaba sus poderes para alterar el pasado, creaba una línea temporal rota y se encontraba con otra versión de sí mismo. En medio del desastre aparecía Supergirl y el regreso más nostálgico de todos: Michael Keaton como Batman, décadas después de las películas dirigidas por Tim Burton. Era el tipo de combinación que en otra época habría sido una garantía de millones de dólares.

El problema es que la película llegó en un momento rarísimo para DC. Warner Bros. ya venía de cambios corporativos, proyectos cancelados, una audiencia confundida por el futuro del Snyderverse y el anuncio de una nueva etapa bajo James Gunn y Peter Safran. The Flash salió cuando muchos espectadores ya sabían que ese universo estaba prácticamente de salida.

El multiverso ya no era suficiente

Durante años, el multiverso pareció la carta más poderosa del cine de superhéroes. Permitía traer actores de otras épocas, juntar versiones imposibles, corregir errores y convertir la nostalgia en gasolina de taquilla. Marvel lo explotó con Spider-Man: Sin camino a casa y el regreso de Tobey Maguire y Andrew Garfield. DC intentó algo similar pero el contexto no era el mismo. La nostalgia no siempre rescata una película si el público ya no confía en el universo al que pertenece.

Warner Bros. Pictures

The Flash también llegó después de una saturación evidente. Para 2023, los espectadores ya habían visto cruces, variantes, líneas temporales, realidades alternativas y cameos sorpresa hasta el cansancio. Lo que antes se sentía como innovación ahora podía parece un mero trámite. Ver a Keaton tenía fuerza, pero no bastaba para cargar una película que necesitaba vender el futuro de una franquicia en plena demolición.

Warner Bros. Pictures

Hoy, visto a la distancia, The Flash queda como una de esas películas que cargaron demasiadas misiones al mismo tiempo. Tenía que emocionar, reiniciar, despedir, justificar cameos, limpiar continuidad, sostener a un protagonista complicado y convencer al público de que todavía valía la pena invertir en el viejo DC. Era demasiado incluso para el hombre más rápido del mundo.

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