Akira Toriyama tenía una habilidad muy especial para hacer que lo absurdo pareciera normal. En Dragon Ball, un niño con cola de simio podía viajar sobre una nube, una adolescente de cabello azul buscaba unas esferas mágicas y un maestro podía vivir en un planeta tan pequeño que dar la vuelta completa era parte del entrenamiento. Nadie preguntaba demasiado. Todo tenía la marca de Toriyama y con eso era suficiente.
No por nada, sus bocetos siempre funcionan como una cápsula secreta. No solo muestran cómo nacieron ciertos personajes o escenarios, también dejan ver caminos que la historia pudo tomar y luego quedaron en el abandono. En el caso de Kaiosama, uno de esos dibujos descartados terminó llamando la atención porque se parece muchísimo a un escenario que llegaría décadas después, cuando Dragon Ball Super ya estaba jugando con dioses, universos y peleas imposibles.
El planeta de Kaiosama pudo ser muy distinto
El diseño en cuestión aparece entre los primeros esbozos del planeta de Kaiosama, mucho antes de que Goku llegara a ese lugar después de atravesar el Camino de la Serpiente. En la versión que todos conocemos, el planeta es una esfera diminuta con una casita, un árbol, un coche y una gravedad brutal. Es pequeño y perfecto para que Goku entrenara antes de enfrentar la amenaza Saiyajin.
Toei Animation
Pero Toriyama probó otras ideas antes de llegar a ese resultado. Los archivos personales publicados en la web oficial de Dragon Ball muestran propuestas descartadas bastante curiosas, entre ellas una versión con forma de tetera y otra mucho más llamativa: una plataforma circular flotando en el vacío. Nada de planeta redondo, más bien un disco suspendido, amplio y con una vibra mucho más espiritual.
Al verla, el fandom empezó a levantar la ceja. El boceto recuerda inevitablemente a la plataforma del Torneo del Poder de Dragon Ball Super, el escenario donde Goku, Jiren, Freezer, Vegeta, Androide 17 y el resto de peleadores se enfrentaron en una batalla multiversal. No significa que Toriyama planeara esa saga desde entonces, pero sí muestra que ciertas imágenes ya estaban rondando su cabeza.
La imaginación de Toriyama siempre reciclaba sus mejores rarezas
Lo bonito del hallazgo es que es una prueba del lenguaje visual de Toriyama. Al mangaka le encantaban los espacios flotantes, las arquitecturas raras y los lugares únicos, porque dentro de su mundo tenían toda la lógica. El Palacio de Kamisama, el planeta de Kaiosama, la Habitación del Tiempo y la plataforma del Torneo del Poder pertenecen a la misma familia visual.
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La diferencia está en el tono. El planeta final de Kaiosama terminó siendo casi un chiste: un lugar importantísimo pero pequeño. En cambio, el boceto descartado se ve más imponente. Pero en lugar de apostar por lo grandioso, Toriyama eligió lo inesperado y puso al dios a vivir en en un mini planeta.
El Torneo del Poder: una idea que volvió décadas después
Cuando llegó el Torneo del Poder en Dragon Ball Super, el escenario tenía otra escala. Ya no era Goku entrenando en un rincón del otro mundo, sino guerreros de distintos universos peleando por su supervivencia. La plataforma era grande, circular, suspendida en un espacio vacío y diseñada para que todos se fueran eliminando a golpes.
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Hoy, el parecido con aquel boceto resulta divertido. No fue una profecía ni algo como que Toriyama lo sabía todo desde el inicio, porque eso sería mucho decir. Más bien, fue una de esas ideas visuales que se quedan guardadas en el cajón para luego revisarse. Tal vez no sirvió para Kaiosama, pero décadas después una plataforma flotante terminó siendo el centro de una de las batallas más importantes de Dragon Ball Super.