En 2003, la directora Nancy Meyers reunió a Diane Keaton, Jack Nicholson, Keanu Reeves y Amanda Peet en Alguien tiene que ceder (Something's Gotta Give), una comedia romántica que conquistó al público y a la crítica. La historia sigue a Harry Sanborn (Nicholson), un soltero empedernido que solo sale con mujeres mucho más jóvenes, hasta que un inesperado romance con Erica Barry (Keaton), una exitosa dramaturga, cambia por completo su forma de ver el amor. La actuación de Keaton fue tan aclamada que le valió un Globo de Oro y una nominación al Oscar como Mejor Actriz.
Aunque la química entre Diane Keaton y Jack Nicholson fue uno de los grandes atractivos de la película, detrás de cámaras la experiencia resultó mucho más incómoda de lo que muchos imaginan. La actriz confesó que las numerosas escenas de besos e intimidad la hicieron sentirse "humillada", una sensación que también compartía su compañero de reparto.
"Jack y yo nos sentíamos humillados"
Durante una entrevista concedida al Los Angeles Times con motivo del estreno de la película, Diane Keaton habló con total honestidad sobre lo difícil que fue filmar las escenas románticas.
Jack y yo nos sentíamos humillados la mayor parte del tiempo. Había tantos besos y tanto tiempo en la cama. Sentíamos mucho miedo por estar tan expuestos, y fue precisamente eso lo que hizo que nos acercáramos tanto.
Las declaraciones sorprendieron porque en pantalla ambos transmitían una naturalidad que hizo pensar a muchos espectadores que existía un romance fuera de cámaras.
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Una incomodidad que fortaleció su amistad
Pese al nerviosismo que ambos sintieron durante el rodaje, Diane Keaton aseguró que esa vulnerabilidad terminó fortaleciendo la relación entre los dos actores.
Con el paso de los años, la actriz recordó aquellas escenas con cariño e incluso confesó que besar a Jack Nicholson fue una experiencia inolvidable porque le permitió interpretar a una mujer madura que volvía a enamorarse por primera vez en mucho tiempo.
En otra entrevista, Keaton reconoció que esa secuencia tenía una enorme carga emocional y que Nicholson fue el compañero ideal para construir una historia de amor creíble.
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Una química que traspasó la pantalla
La conexión entre ambos actores fue tan evidente que durante la promoción de Alguien tiene que ceder surgieron rumores sobre un posible romance.
Sin embargo, Diane Keaton descartó cualquier posibilidad fuera del ámbito profesional. Explicó que ambos mantenían una gran admiración mutua, pero que sus personalidades y estilos de vida eran muy diferentes como para iniciar una relación sentimental.
Jack Nicholson tampoco ocultó el cariño que sentía por su compañera. En distintas entrevistas destacó su espontaneidad, sentido del humor y talento, asegurando que trabajar con ella había sido una de las experiencias más divertidas de su carrera.
Una de las parejas más recordadas del cine romántico
Más de dos décadas después de su estreno, Alguien tiene que ceder continúa siendo una de las comedias románticas más queridas del siglo XXI. Buena parte de ese éxito se debe a la complicidad entre Diane Keaton y Jack Nicholson, quienes demostraron que las historias de amor protagonizadas por personajes maduros también podían conquistar al público.
Paradójicamente, aquellas escenas que hicieron sentir "humillados" a ambos actores terminaron convirtiéndose en algunos de los momentos más memorables de la película y en una de las razones por las que sigue siendo un clásico moderno del género.