Mucho antes de volver a conquistar Hollywood con la saga John Wick, Keanu Reeves protagonizó un thriller policiaco que hoy pocos recuerdan, pero que guarda una curiosa historia detrás de cámaras. Se trata de Dueños de la calle (Street Kings), película estrenada en 2008 y dirigida por David Ayer, con un reparto encabezado por Reeves, Forest Whitaker, Hugh Laurie, Chris Evans, Common y Terry Crews. Lo que muchos desconocen es que el proyecto estuvo muy cerca de convertirse en la continuación de una de las películas más aclamadas de Denzel Washington.
Dueños de la calle sigue a Tom Ludlow, un experimentado detective del Departamento de Policía de Los Ángeles que, tras la muerte de su esposa, comienza a cuestionar los métodos que durante años utilizó para combatir el crimen. Cuando es acusado de un asesinato que no cometió, deberá descubrir una red de corrupción que pone en duda la lealtad de sus propios compañeros y todo aquello en lo que creía.
La película que pudo continuar el legado de Día de entrenamiento
Aunque terminó convirtiéndose en una historia independiente, Dueños de la calle nació con una idea muy diferente.
El guion fue concebido inicialmente como una posible secuela de Día de entrenamiento (Training Day), el exitoso thriller de 2001 protagonizado por Denzel Washington y Ethan Hawke. La intención era regresar al universo de corrupción policial que tanto impacto tuvo en el cine de principios de los años 2000, aunque finalmente el proyecto tomó otro rumbo y se desarrolló como una historia completamente nueva.
David Ayer mantuvo la esencia de Training Day
La conexión entre ambas películas no era casual. Antes de dirigir Dueños de la calle, David Ayer había escrito el guion de Training Day, por lo que conocía perfectamente ese ambiente de policías corruptos, dilemas morales y violencia urbana que hizo famosa a la cinta protagonizada por Denzel Washington.
Aunque cambió a los personajes y la historia, el director conservó el tono oscuro y la crítica hacia las estructuras de poder dentro de la policía de Los Ángeles, motivo por el que muchos espectadores encontraron similitudes entre ambas producciones.
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Un reparto de lujo
Además de Keanu Reeves, la película reunió a varios actores que años después alcanzarían aún mayor reconocimiento.
Forest Whitaker interpreta al capitán Jack Wander, mientras que Hugh Laurie sorprende en un papel muy distinto al del doctor Gregory House. Chris Evans, antes de convertirse en el Capitán América, también forma parte del elenco, al igual que Common y Terry Crews.
La combinación de estos nombres convirtió a Dueños de la calle en una de las producciones policiacas más llamativas de 2008.
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Una cinta que merece una segunda oportunidad
Aunque en su estreno recibió críticas divididas y quedó opacada por otras producciones del género, con el paso del tiempo Dueños de la calle ha sido revalorada por muchos aficionados al cine de acción y suspenso.
Su ritmo, el conflicto moral de su protagonista y la atmósfera de corrupción la convierten en una propuesta interesante para quienes disfrutaron de Día de entrenamiento o buscan descubrir una faceta distinta de Keanu Reeves antes de que el actor redefiniera el cine de acción con John Wick. Y pensar que, por muy poco, esta historia pudo haber sido la secuela de uno de los mayores éxitos en la carrera de Denzel Washington.