WALL-E necesitó apenas unas miradas entre dos robots para construir uno de los romances más recordados de Pixar, mientras que Flow demostró años después que una película podía atrapar al público siguiendo a un grupo de animales sin recurrir a conversaciones humanas. En la animación, el silencio tiene posibilidades enormes cuando las imágenes consiguen cargar con toda la historia.
Studio Ghibli también conoce bien ese terreno. Películas como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro o El cuento de la princesa Kaguya tienen escenas completas donde basta observar a sus personajes y dejar que el ambiente haga el resto. Pero hubo una producción ligada al estudio japonés que llevó esa apuesta todavía más lejos: durante sus 80 minutos prácticamente todo se cuenta mirando.
La película de Studio Ghibli que cuenta toda una vida sin una sola línea de diálogo
Se trata de La tortuga roja, película de 2016 dirigida por Michaël Dudok de Wit y realizada como la primera coproducción internacional de Studio Ghibli. Su punto de partida puede caber en un par de líneas: un hombre sobrevive a un naufragio, llega a una isla desierta y comienza a construir balsas para escapar. Cada intento termina frustrado por una enorme tortuga roja que aparece en el mar.
Studio Ghibli
A partir de ahí ocurre algo mucho más extraño y delicado. La cinta transforma una historia de supervivencia en un relato sobre el paso del tiempo, el amor, la familia y la relación del ser humano con la naturaleza. Dudok de Wit elimina los diálogos y deja que los personajes se comuniquen mediante movimientos, miradas, respiraciones, gritos y pequeños gestos. Y alrededor están el oleaje, el viento, los pájaros y la música de Laurent Perez del Mar.
Su duración también juega a su favor. Son apenas 80 minutos, suficientes para acompañar a este hombre por distintas etapas de su existencia sin convertir la película en una explicación constante de sus símbolos. Hay una tortuga gigantesca, sueños, cangrejos que parecen estar pendientes de todo y una isla que cambia conforme pasan los años.
Pasó de ser una rareza animada a competir por el Oscar
La tortuga roja tuvo su estreno mundial en el Festival de Cannes de 2016 dentro de Un Certain Regard, donde recibió el Premio Especial de la sección. Era además el primer largometraje de Dudok de Wit, un animador neerlandés que ya había ganado un Oscar por su cortometraje Father and Daughter.
Studio Ghibli
La recepción terminó llevando la película mucho más lejos del circuito de festivales. En los Oscar de 2017 consiguió una nominación a Mejor película animada y compartió categoría con Moana, Kubo and the Two Strings, My Life as a Zucchini y Zootopia, que finalmente se llevó la estatuilla.
Ver 'La tortuga roja' en México se ha vuelto más complicado
Aquí aparece la parte incómoda para quien quiera descubrirla hoy. A diferencia de otras películas asociadas con Studio Ghibli que han encontrado una segunda vida gracias a los catálogos de streaming, La tortuga roja ha tenido una presencia mucho más limitada en México.
Puede sonar extraño para una película respaldada por Studio Ghibli, premiada en Cannes y nominada al Oscar, aunque también encaja con la vida que ha tenido desde su estreno: siempre ha sido una pequeña rareza dentro de la animación. Son 80 minutos, cero diálogos y una isla prácticamente vacía. Con eso le alcanza para contar una historia que atraviesa toda una vida.