Existen fórmulas dentro del cine que tienden a repetirse y ser reimaginadas a través de diferente historias gracias a su éxito con el público y una de ellas es la clásica dupla del protagonista acompañado de su fiel perro ante un escenario de supervivencia, enfrentando juntos los diversos retos que se atraviesan. Tan solo bajo esta línea se encuentran títulos como Soy leyenda de 2007 con Will Smith, el reciente estreno en cines de La Guerra de los Últimos con Jacob Elordi o El corazón de la bestia de Brad Pitt, que llegó a cartelera el pasado 24 de septiembre y ha cautivado a la audiencia desde sus primeros días.
Sin embargo, existe una joya lanzada en la década de los ochenta que nos presentó no solo una de las mejores películas de ciencia ficción, sino a Mel Gibson junto a su fiel perro en un escenario apocalíptico con Mad Max 2, película que terminó por convertirse en un clásico de culto.
Una exitosa franquicia de ficción liderada por Gibson
Protagonizada por Mel Gibson, en 1979 se lanzó Mad Max de George Miller, una cinta de acción distópica que con tan solo un presupuesto de 350.000 dólares, consiguió recaudar unos 100 millones de dólares a nivel mundial. Gracias a su colosal éxito, la historia se extendió a través de una trilogía que es recordada como todo un clásico del género gracias a su particular estilo punk post apocalíptico.
Fue en 1981 que estrenó su secuela Mad Max 2: El guerrero de la carretera, con Gibson de regreso en la piel de Max Rockatansky, un policía que busca venganza contra las pandillas en una Australia distópica sumergida en el caos.
Warner Bros. Pictures
Mel Gibson y su perro en 'Mad Max 2'
En la segunda entrega, tras el colapso atómico, el combustible se transforma en el tesoro más valioso. Cuando una comunidad pacífica es acorralada por una horda de guerreros salvajes que intentan robarles su tanque de gasolina, el solitario Mad Max decide dar un paso al frente y liderar su defensa en una lucha sin tregua.
El inseparable perro que acompaña a Max Rockatansky en Mad Max 2 se le conocía simplemente como "Dog" (Perro). Este fiel compañero de raza australiana Blue Heeler tuvo un destino marcado por la suerte: la producción lo rescató de un refugio apenas un día antes de que fuera sacrificado. ¿La razón para elegirlo? Entre todos los perros del lugar, fue el único que tomó espontáneamente una piedra del suelo para ponerse a jugar con ellos.
La decisión fue brillante pues el perro terminó por comportarse de manera ideal frente a la cámara y terminó encariñando a varios de la producción gracias a su facilidad para convivir con todos.
Warner Bros. Pictures
El éxito de Mad Max 2 volvió a ser igual de brutal pues con un presupuesto de 3 millones de dólares, la cinta dirigida de nuevo por George Miller terminó recaudando aproximadamente unos 36 millones.
La trilogía completa de Mad Max con Mel Gibson puedes disfrutarla a través de tu suscripción con HBO Max.