Han pasado cuatro años y Daniel ha cumplido su condena en prisión, por lo que decide regresar a Cambados para así salvar el imperio de su padre, el cual se encuentra amenazado por el clan rival, sólo que él no es el único que regresa a Cambados. Ana también vuelve ya que es forzada para que trabaje con los enemigos de los Padín, por lo que ella y Daniel se reencontrarán a pesar de haber creído que no volverían a estar juntos y menos en una situación así. Ana tiene que trabajar con gente peligrosa ya que de esta forma puede garantizar su seguridad y la de su hija, sólo que esto la pondrá en una situación demasiado complicada, pues los sentimientos entre ella y Daniel parecen no haberse desaparecido, pero ahora que son enemigos, no estaría bien que se dieran una oportunidad ya que hay mucho en juego.