Al final, el cine no adivina el futuro. Lo imagina con tanta fuerza que termina prediciéndolo.
Hay películas que envejecen mal: peinados imposibles, efectos especiales que hoy parecen hechos en PowerPoint y futurismos que jamás llegaron. Pero también existe el otro grupo. Ese que da un poquito de escalofríos porque no solo imaginaron el futuro, sino que le atinaron por completo.
El cine de ciencia ficción siempre ha jugado a adelantarse a su tiempo. A veces exagera, a veces se va muy lejos, pero de vez en cuando le da de lleno. Durante décadas, directores, escritores y diseñadores de producción se dedicaron a soñar con cómo viviríamos mañana. Sin saberlo, estaban sembrando ideas que todo lo que hoy usamos sin pensarlo dos veces con objetos cotidianos, gestos automáticos, tecnologías que ahora damos por sentadas.
1. Tablets en los 70's
Uno de los ejemplos más elegantes está en 2001: Odisea del Espacio, donde Stanley Kubrick mostró a astronautas leyendo noticias en dispositivos planos, delgados y portátiles. No tenían nombre comercial ni logo reconocible, pero ahí estaban. Las tablets existían solo que todavía no lo sabíamos.
2. Autos sin conductor
Si hablamos de tecnología que se mueve sola, el cine también se adelantó. En El vengador del futuro, los taxis no necesitaban conductor. Bastaba con subir, decir el destino y confiar en el sistema. Hoy, los vehículos autónomos todavía generan debate, pero ya circulan.
3. Máquinas que piensan y contestan
HAL 9000 no solo hablaba: escuchaba, analizaba y tomaba decisiones. Era un asistente de voz total, con acceso absoluto al entorno. Décadas después, Her y Blade Runner exploraron versiones más emocionales y perturbadoras de la inteligencia artificial. Hoy convivimos con asistentes que aún no sienten pero van aprendiendo.
4. Tecnología que se lleva puesta
Ray Bradbury fue especialmente preciso. En Fahrenheit 451, los personajes usaban pequeñas "conchas" en los oídos para aislarse del mundo y consumir audio constantemente. No eran AirPods pero casi: tecnología para ponerse.
5. Hogares que responden solos
Antes de Alexa, antes de los robots aspiradora, ya existían Los Supersónicos. Su casa hablaba, limpiaba, organizaba y hasta cocinaba. Lo que parecía una caricatura exagerada hoy se siente sospechosamente alcanzable.
6. Ver y hablar, al mismo tiempo
Mucho antes de que Zoom se convirtiera en la regla, el cine ya jugaba con la idea de hablar cara a cara a través de una pantalla. Desde Metrópolis hasta experimentos visuales europeos de los años cuarenta, la videollamada ya existía, al menos en la imaginación.
7. Mundos digitales paralelos
Películas como Tron o The Lawnmower Man imaginaron realidades virtuales completas. Cascos, inmersión total, identidades digitales. Hoy la realidad virtual se usa para jugar, entrenar y simular justo como se anticipó.
8. Pagar sin tocar dinero
La idea de una sociedad sin efectivo apareció incluso antes del cine, pero fue reforzada visualmente durante décadas. Tarjetas para gastar, pagar e intercambiar valor sin la necesidad de billetes. Hoy pagar con un plástico, o con el celular, es lo más común del mundo.
9. Ojos en el cielo
Terminator mostró drones y máquinas voladoras dedicadas a vigilar. En su momento era terror puro. Hoy, los drones forman parte del paisaje tecnológico cotidiano, para bien y para mal.
10. Pantallas que lo invaden todo
En Fahrenheit 451, las paredes completas eran pantallas interactivas. Noticias, entretenimiento y conversaciones falsas. Hoy tenemos Smart TVs gigantes y redes sociales que no se apagan nunca. Bradbury no solo predijo la tecnología también las consecuencias.