Volví a ver ‘Una batalla tras otra’ y creo que si Timothée Chalamet pierde el Oscar, debe ser contra Leonardo DiCaprio, no Michael B. Jordan
Liz Hernández
-Redactora
Comparto cumpleaños con Chantal Akerman y Forrest Gump. Crecí aterrorizada por David Lynch y soy la fan número uno de Antoine Doinel.

A solo unos días de la premiación más importante de Hollywood, la contienda más reñida es la disputada por Mejor actor, pero ¿podrá Timothée Chalamet ganar su anhelada estatuilla, o será Leonardo DiCaprio quien se lleve su segundo Oscar?

Un año después de que Adrien Brody ganara su segundo Oscar por El brutalista, arrebatándole el galardón a Timothee Chalamet por su interpretación como Bob Dylan en Un completo desconocido, el actor francoestadounidense se encuentra nuevamente luchando por levantar la estatuilla en la próxima edición de los premios Oscar, solo que en esta ocasión, parece tenerla prácticamente en el bolsillo… o eso es lo que todos creíamos hasta hace una semana.

Chalamet, Leonardo DiCaprio, Ethan Hawke, Michael B. Jordan y Wagner Moura son los cinco intérpretes que compiten en la categoría de Mejor actor este año, aunque solo será uno el que resulte ganador en la velada. La estrella juvenil de 30 años lucha por el Oscar por tercera ocasión, pues la primera vez que recibió la nominación en la misma sección fue en 2018, luego de conseguir aclamo por su actuación como Elio Perlman en Call Me by Your Name, sin embargo, fue Gary Oldman el que se coronó en aquella edición por La hora más oscura.

Ahora, el actor neoyorquino resalta entre los nominados gracias a Marty Supremo, la nueva película de Josh Safdie tras separarse de su hermano, Benny, a seis años del estreno de la aclamada cinta Diamantes en bruto. El cineasta, que también nació en la Gran Manzana, escribió el papel específicamente para Timothée Chalamet: el de un jugador profesional de ping pong ambicioso cuyo único sueño es convertirse en campeón del mundo, pero ¿es suficiente para darle la estatuilla?

Timothée Chalamet vs. La Academia

Elogiada por la crítica internacional, su actuación como Marty Mauser y una inventiva campaña de marketing parecían haberle asegurado el Oscar, o al menos reducir la contienda frente a Leonardo DiCaprio, quien cautivó a las audiencias como Bob Ferguson en Una batalla tras otra. Pero a solo unos días de que se lleve a cabo la premiación de La Academia, las apuestas se han enfocado en un nuevo favorito: Michael B. Jordan por Pecadores, quien ni siquiera estaba entre los dos preferidos.

Aunque Timothée arrancó la temporada de premios 2026 con una racha de triunfos que incluyeron el Globo de oro y el Critics Choice Award, la carrera hacia el Oscar ha tomado una dirección inesperada. Luego de la entrega de los BAFTA Awards, donde ni Chalamet, Jordan ni DiCaprio ganaron el galardón, sino el actor británico Robert Aramayo, un insulto racial hacia los protagonistas de Pecadores centraron la conversación en las dos estrellas afectadas.

El incidente con Michael B. Jordan que transformó la temporada de premios

Tras el episodio desatado en la ceremonia británica, Delroy Lindo y Michael B. Jordan fueron reconocidos por su manejo de la situación y recibieron el apoyo total de la industria hollywoodense. Sin embargo, parece que este hecho completamente reprobable se convirtió en un factor que comenzó a jugar a favor del contendiente a Mejor actor. ¿Es posible asegurar el Oscar con un solo triunfo en toda la temporada?

Tan solo unos días después de afrontar la negligencia de los organizadores de los BAFTA, Jordan sorprendió al mundo entero al ser nombrado como ganador de su categoría en los Actor Awards, anteriormente conocidos como los SAG, recibiendo el premio de nada más y nada menos que Viola Davis. Para opinión de muchos, mía incluída, la actuación del protagonista de Pecadores no merece tal entusiasmo. ¿Su triunfo fue coincidencia o el resultado de una respuesta al racismo al que los dos fueron sometidos en dicha ceremonia?

Es entonces cuando Hollywood, o mejor dicho, los votantes anónimos del Oscar, reabren una competencia que estaba prácticamente cerrada. Chalamet ya no es el favorito de la crítica, sino Michael B. Jordan. Y sí, su doble interpretación repleta de acción como los hermanos gemelos Smoke y Stack sobresale en la cinta dirigida por Ryan Coogler, pero no está al mismo nivel de las actuaciones protagónicas de sus competidores en Marty Supremo y Una batalla tras otra, ni de Moura, el brasileño nominado por El agente secreto.

Los Oscar tienen un nuevo favorito a Mejor actor, pero nada está escrito

Si Timothée Chalamet ha de sufrir la misma maldición que DiCaprio por ser joven, pues el activista pasó por cuatro nominaciones previas, siendo la primera a sus 20 años por ¿A quién ama Gilbert Grape?, antes de ganar la estatuilla por El renacido a sus 42 años, mejor que La Academia le dé a él su segundo Oscar, en vez de otorgárselo a Michael B. Jordan por una actuación mediana que resalta en la categoría, pero no como la más merecedora de todas.

Safdie demostró en Marty Supremo que Chalamet es capaz de adaptarse a un rol demandante, tanto en destreza física como en rango emocional, una que el mismo actor describió como “la mejor de su carrera”, mientras que DiCaprio volvió a presentar una sorprendente actuación cómica, que se le dan tan bien (y si no me crees, no falta más que revisitar títulos como Django sin cadenas o El lobo de Wall Street), en la que un exrevolucionario adicto a la marihuana te hace reír mientras lo ves sufrir por encontrar a su hija en el desierto.

Si hay algo en lo que sobresale la adaptación cinematográfica de Vineland de Paul Thomas Anderson, por no mencionar su guion, fotografía y soundtrack, definitivamente son sus actuaciones; pasando desde la agonía de Bob (DiCaprio) por bajarse lo drogado, y la obsesión de Lockjaw (Sean Penn) por borrar rastros de su estirpe, hasta la serenidad del sensei Sergio (Benicio del Toro) y la rabia alborotadora de Perfidia (Teyana Taylor).

Después de volver a ver Una batalla tras otra, lo que puedo decir es que, luego de una trayectoria deslumbrante que incluye Petróleo sangriento y El hilo fantasma, lo que PTA logró con su más reciente película es un cúmulo de decisiones acertadas y de mucho talento frente y detrás de cámaras. Y aunque me gustaría ver a La Academia premiando con más regularidad a intérpretes jóvenes, tal como lo hicieron en 2025 con Mikey Madison por Anora, si Timothée Chalamet no es merecedor del Oscar este año, mejor que lo sea Leonardo DiCaprio, en lugar de Michael B. Jordan.

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