Hace 13 años se estrenó el western más taquillero de todos los tiempos: hizo historia al superar a 'Danza con lobos', protagonizada por Kevin Costner
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

A más de una década de su estreno, esta cinta conserva ese lugar extraño como el western que le arrebató el trono a Kevin Costner y a 'Danza con lobos'.

Danza con lobos, protagonizada y dirigida por Kevin Costner, fue durante años una especie de monumento dentro del western moderno. No solo por su taquilla, sino por lo que representó: una película larga, ambiciosa, emocional y con un aire de gran producción que llegó a los Oscar demostrando su poder. Para muchos, era la prueba de que el género todavía podía ser enorme cuando Hollywood ya parecía mirar hacia otro lado.

El western ya tiene una historia pesada. En su historial están John Ford, Sergio Leone, Clint Eastwood, los duelos al sol, los pueblos polvorientos, los antihéroes que hablan poco y disparan mucho. Pero en pleno siglo XXI, cuando parecía difícil que una película de vaqueros compitiera con superhéroes, sagas juveniles y blockbusters digitales, apareció una cinta brutal, excesiva y muy tarantinesca que le quitó el récord a Kevin Costner.

El western que superó a 'Danza con lobos'

La película es Django sin cadenas, estrenada en 2012 y dirigida por Quentin Tarantino. Han pasado más de 13 años desde que llegó a cines, y su lugar en la historia del género sigue siendo enorme: se convirtió en el western más taquillero de todos los tiempos, con una recaudación mundial cercana a los 449.8 millones de dólares, superando a Danza con lobos, que durante años había sostenido esa corona. Guinness World Records también la reconoce como el western con mayor recaudación global.

La cinta sigue a Django, interpretado por Jamie Foxx, un hombre esclavizado que es liberado por el doctor King Schultz, un cazarrecompensas alemán representado por Christoph Waltz. Juntos emprenden una búsqueda que mezcla venganza, rescate y violencia estilizada, hasta llegar a Candyland, la plantación dirigida por Calvin Candie, uno de los villanos más repulsivos en la filmografía de Leonardo DiCaprio. Tarantino tomó el western clásico, lo cruzó con el spaghetti western y lo llenó de furia a su estilo.

Tarantino convirtió el western en espectáculo pop

Parte del éxito de Django sin cadenas está en que no parecía un western de manual. Tenía caballos, pistolas, paisajes abiertos y duelos llenos de tensión, pero también música inesperada, diálogos larguísimos, violencia absurda y una energía mucho más cercana al cine de género remezclado. Tarantino no estaba intentando revivir el western como reliquia: lo estaba usando como explosivo.

Cuando Django sin cadenas empezó a crecer en taquilla, dejó claro que el western todavía podía conectar con públicos masivos si encontraba una voz distinta. Su recaudación mundial la convirtió también en la película más exitosa de Tarantino en términos comerciales, por encima de títulos como Bastardos sin gloria. Para un director acostumbrado al culto, las frases memorables y la provocación, fue una confirmación contundente.

Hoy sigue siendo una de sus obras más discutidas. Hay quienes la defienden como una de sus películas más potentes y quienes la cuestionan por su tono, sus excesos y la manera en que convierte la violencia en espectáculo. Lo que no se puede negar es su impacto: tomó un género que parecía reservado para cinéfilos nostálgicos y lo volvió conversación global.

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