La película de Studio Ghibli que parecía imposible de adaptar tendrá versión live-action
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

La nueva serie todavía no tiene fecha de estreno ni elenco anunciado, así que por ahora vive en el terreno entre la emoción y miedo. Pero los fans de Ghibli seguramente la verán con lupa, y tienen mucha razón.

Los live-action están con todo y ya llegaron a casi todos los rincones de la nostalgia. Disney volvió a poner sobre la mesa sus clásicos animados con Blancanieves y La sirenita, Netflix se animó con Avatar: La leyenda de Aang y One Piece pasó de ser una apuesta peligrosísima a uno de los ejemplos más celebrados de cómo adaptar un anime sin perder el alma en el intento. El mensaje de la industria parece claro: si algo marcó a una generación, tarde o temprano alguien intentará llevarlo al mundo real.

Durante mucho tiempo, Studio Ghibli parecía moverse en otra categoría. Sus películas tienen una textura tan delicada, tan ligada al dibujo, al silencio, a la naturaleza, a la comida y a los pequeños gestos que parecen imposibles de traducir a actores y sets reales. Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke o El castillo ambulante no solo cuentan historias: construyen mundos que respiran como sueños. Por eso la pregunta llevaba años dando vueltas por ahí: ¿cuándo sería el turno de llevar una de esas joyas al live-action?

La brujita que volverá a volar, ahora en una serie live-action

La historia elegida es Kiki: Entregas a domicilio, una de las películas más queridas de Studio Ghibli y también una de las obras más brillantes de Hayao Miyazaki. BBC Studios Kids & Family, la productora británica Wheel In Motion y Kadokawa desarrollan una nueva adaptación live-action para televisión, planeada como una serie de 10 episodios de media hora. La base principal será la novela original de Eiko Kadono, publicada en 1985, que Ghibli adaptó en 1989.

El proyecto no está planteado como un remake directo de la película animada de Miyazaki ni como una producción de Studio Ghibli. La nueva versión volverá al origen literario de Kiki, una niña bruja de 13 años que deja su casa para cumplir con su entrenamiento, llega a una ciudad portuaria y abre un servicio de entregas usando su escoba. La premisa sigue siendo la misma que muchos recuerdan, pero el formato de serie puede abrir espacio para otros ritmos y aventuras.

La propia Eiko Kadono dio su respaldo al proyecto, lo que ayuda a calmar un poco los nervios de los fans. Su historia tiene más vida fuera de la película de Ghibli de lo que a veces se recuerda: Kiki nació primero en los libros y luego se convirtió en icono animado. La nueva adaptación llega justo en el marco del 40 aniversario de la serie literaria, así que su regreso tiene algo de celebración y algo de prueba de fuego.

El riesgo de tocar una película "sagrada"

Los fans de Ghibli suelen proteger estas historias con una intensidad muy especial. Tiene sentido. Sus películas forman parte de recuerdos familiares, primeras funciones de cine, tardes frente a la televisión y descubrimientos tardíos en streaming. Cualquier adaptación nueva llega cargando una sospecha inevitable: la de convertir algo delicado en un producto demasiado marchito.

También hay uno que otro antecedente curioso. Kiki: Entregas a domicilio ya tuvo una película live-action japonesa en 2014, dirigida por Takashi Shimizu, aunque nunca alcanzó el lugar cultural de la versión animada. Esta nueva serie parece buscar otra escala, más internacional y familiar, con BBC Studios detrás y una estructura pensada para televisión. Todo esto puede jugar a favor si se permite que la historia respire adecuadamente.

El formato también podría acercarse más al espíritu de los libros. La película de Miyazaki tomó decisiones muy propias, añadió tensión emocional y convirtió la pérdida de poderes de Kiki en uno de sus grandes momentos. Una serie puede explorar más rincones de su primer año lejos de casa, mostrar mejor a los habitantes de la ciudad y darle más espacio a esa idea sencilla: cada entrega puede cambiar un poquito a quien la recibe y a quien la lleva.

El live-action de Kiki: Entregas a domicilio llega en un momento donde casi todo se está adaptando, rehaciendo o expandiendo. Puede sonar agotador, pero también abre una posibilidad interesante si el proyecto entiende por qué la historia sigue viva. Kiki no es querida porque tenga grandes batallas ni villanos memorables. Es querida porque habla de crecer, equivocarse, sentirse sola y volver a intentarlo.

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