No estabas loco: Hogwarts cambiaba de lugar en cada película de 'Harry Potter'
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Hogwarts realmente cambió durante la saga porque la producción necesitaba que cambiara. La magia, esta vez, estaba detrás de cámaras.

Puedes haber visto las ocho películas de Harry Potter decenas de veces y aun así sentir que algo no termina de cuadrar. En una cinta, Harry baja tranquilamente desde el castillo hasta la cabaña de Hagrid. En otra, parece necesitar una excursión completa para llegar. El Sauce Boxeador tampoco está siempre donde lo recordabas y algunos puentes aparecen de la nada.

Podría parecer uno de esos detalles que nuestra memoria acomoda con los años, sobre todo porque Hogwarts siempre conserva sus torres, piedras, pasillos interminables y ese aire medieval. Pero si alguna vez pensaste que el castillo y sus terrenos cambiaban dependiendo de la película, estabas en lo correcto. Y no, no era uno de los trucos mágicos de Dumbledore.

Hogwarts nunca tuvo una distribución completamente fija

La geografía de Hogwarts fue modificándose a lo largo de las ocho películas, con edificios que aparecían, terrenos que se movían y estructuras completas que cambiaban de posición dependiendo de lo que necesitaba cada historia. El propio Stuart Craig, diseñador de producción de toda la saga, reconoció que movieron elementos, ampliaron zonas e incluso hicieron desaparecer otras conforme avanzaban las películas.

Parte del problema fue bastante sencillo: cuando comenzó la producción de Harry Potter y la piedra filosofal, todavía no estaban publicados los siete libros. El equipo tenía que construir Hogwarts sin saber qué lugares resultarían indispensables varias películas después. Craig llegó a bromear con que lo ideal habría sido poder leer toda la saga antes de empezar.

La primera versión del castillo se creó alrededor de una enorme maqueta a escala 1:24, combinada con locaciones reales como Alnwick Castle y Durham Cathedral. Para La cámara secreta ya hubo modificaciones: aparecieron los invernaderos necesarios para las clases de Herbología, se incorporó el Sauce Boxeador y varias zonas alrededor de los terrenos recibieron pequeños rediseños. Hogwarts llevaba apenas dos películas y ya estaba creciendo.

'El prisionero de Azkaban' cambió Hogwarts casi por completo

El salto más evidente llegó con Alfonso Cuarón y Harry Potter y el prisionero de Azkaban. La tercera película modificó el tono visual de la franquicia, pero también la propia arquitectura del colegio. Las torres se volvieron más altas y puntiagudas, apareció una torre del reloj, se agregó un nuevo patio y nació el famoso puente de madera que cruza el barranco.

La cabaña de Hagrid es quizá el ejemplo más fácil de detectar. En las dos primeras entregas estaba situada en una zona relativamente plana de los terrenos. Para la tercera apareció al fondo de una pronunciada pendiente, después del puente y el círculo de piedras. Prácticamente terminó del otro lado del complejo, y el Sauce Boxeador también fue trasladado a esa nueva zona.

Hasta la Batalla de Hogwarts obligó a mover cosas

La Torre de Astronomía terminó sustituyendo otras estructuras del diseño anterior para poder ocupar un lugar importante dentro del castillo. No era simplemente agregar una torre en cualquier espacio vacío: la silueta de Hogwarts tuvo que reorganizarse alrededor de ella. Para entonces, el colegio que apareció en La piedra filosofal ya era bastante distinto al de la sexta película.

Y todavía faltaba Harry Potter y las reliquias de la muerte: Parte 2. Para la batalla final, Hogwarts pasó a ser completamente digital, lo que permitió destruirlo con mucha más libertad. También se amplió el patio del viaducto, desapareció el viaducto original de la primera película, y hasta el puente de madera introducido en El prisionero de Azkaban terminó siendo más largo.

Lo sorprendente es que funciona. Aunque alguien coloque lado a lado las distintas versiones y encuentre cambios enormes, durante las películas casi siempre sentimos que seguimos en el mismo Hogwarts. Craig y su equipo conservaron suficientes elementos reconocibles para que el castillo mantuviera su identidad, aunque su mapa fuera bastante flexible.

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