Adam Sandler ha pasado buena parte de su carrera interpretando a tipos comunes que, de pronto, terminan metidos en situaciones completamente fuera de control. En Un papá genial tuvo que hacerse cargo de un niño sin estar preparado para ello. En Como si fuera la primera vez se enamoró de Drew Barrymore, quien olvidaba todo lo que sucedía cada día. Y en Click recibió un control remoto capaz de manejar su propia vida. Sus comedias de los 2000 rara vez empezaban con algo normal.
Entre todas esas películas hay una que lleva la fantasía bastante lejos: despertarte un día y descubrir que tu vida económica quedó resuelta para siempre. Mansiones, helicópteros, empresas y prácticamente cualquier cosa que pudiera comprarse pasa a estar a tu alcance. Suena como el mejor problema posible, aunque Sandler tenía otros planes para esa historia.
Adam Sandler se convierte en heredero de 40 mil millones de dólares
La película es La herencia del Sr. Deeds, una comedia de 2002 en la que Sandler interpreta a Longfellow Deeds, el tranquilo dueño de una pizzería en Mandrake Falls, New Hampshire. Su rutina cambia cuando descubre que un pariente lejano murió y le dejó 40 mil millones de dólares, además de un gigantesco imperio mediático. De un momento a otro, el hombre que escribía poemas para tarjetas de felicitación tiene una de las fortunas más grandes del mundo.
Columbia Pictures
Deeds viaja a Nueva York para arreglar todo lo relacionado con la herencia y rápidamente queda rodeado de personas mucho más interesadas en su dinero que en él. Entre ellas aparece Chuck Cedar, ejecutivo interpretado por Peter Gallagher, que espera quedarse con el control de la compañía. Deeds, mientras tanto, parece bastante más emocionado por conocer la ciudad que por convertirse en magnate.
La otra pieza importante es Babe Bennett, interpretada por Winona Ryder. Ella es una reportera de televisión que ve en el nuevo multimillonario una oportunidad perfecta para conseguir una gran historia y comienza a acercarse a él escondiendo quién es realmente. Lo que arranca como una misión bastante calculada empieza a complicarse cuando Deeds resulta ser mucho menos tonto de lo que todos esperaban.
Una de esas comedias que solo podían existir en los 2000
La herencia del Sr. Deeds pertenece a esa época de Adam Sandler en la que una escena sentimental podía aparecer inmediatamente después de un golpe, un personaje extraño o un chiste que hoy difícilmente pasaría inadvertido. Hay humor físico, situaciones absurdas y personajes secundarios diseñados prácticamente para robarse la película.
Columbia Pictures
La película no nació completamente de la imaginación de Sandler. Se trata de una nueva versión de Mr. Deeds Goes to Town, el clásico de Frank Capra de 1936 y protagonizado por Gary Cooper. En aquella historia, Deeds también recibía inesperadamente una fortuna, aunque eran 20 millones de dólares y el tono estaba bastante lejos del humor de Happy Madison.
La crítica la destrozó, pero al público no pareció importarle
Cuando llegó a los cines, las reseñas no fueron precisamente amables. La herencia del Sr. Deeds mantiene apenas 22 por ciento de aprobación de la crítica en Rotten Tomatoes, y durante años ha sido mencionada entre las comedias de Sandler que peor recibimiento tuvieron entre especialistas. Incluso consiguió nominaciones a los Razzie.
La taquilla contó una historia distinta. Con un presupuesto estimado de 50 millones de dólares, terminó recaudando alrededor de 171 millones en todo el mundo. Más de dos décadas después, la película sigue funcionando como cápsula del tiempo de aquella etapa de Sandler y hoy está arrasando en HBO Max.