Todo el mundo ve esta película que se escribió en solo nueve días y pocos saben que su escena más famosa no debía verse de esa forma

En este clásico familiar basta ver a un niño frente al espejo, con las manos sobre las mejillas y la boca abierta, para saber exactamente de qué historia estamos hablando. Lo curioso es que ese gesto salió distinto a como estaba escrito.

Por Sergio Negrete

Algunas películas navideñas regresan cada diciembre casi por obligación. El Grinch, Elf o El extraño mundo de Jack forman parte de ese grupo, pero pocas han conseguido atravesar generaciones con tantas escenas reconocibles como la aventura de un niño que convierte su casa en una enorme trampa para dos ladrones.

Detrás de esa comedia que hoy parece cuidadosamente construida hubo mucha improvisación y un proceso sorprendentemente rápido. La primera versión del guion apareció en cuestión de días y uno de los momentos que terminaría en pósters, imitaciones y referencias durante décadas nació porque su protagonista hizo algo diferente a lo que le habían pedido.

'Mi pobre angelito' se escribió en solo nueve días

La película era Mi pobre angelito. La idea apareció después de un viaje familiar a Europa en 1989, cuando John Hughes comenzó a imaginar qué ocurriría si uno de sus hijos terminara accidentalmente olvidado en casa. Al regresar, se sentó a escribir y completó el primer borrador en apenas nueve días.

Su hijo James Hughes contó años después que el cierre fue especialmente intenso: su padre escribió las últimas 44 páginas en una jornada de ocho horas. De ahí salió la historia de Kevin McCallister, un niño de ocho años que disfruta durante unos días de una casa para él solo hasta descubrir que Harry y Marv, dos ladrones bastante torpes pero insistentes, quieren entrar a robar.

Chris Columbus terminó dirigiendo la película y encontró a su protagonista después de revisar a cientos de niños. Macaulay Culkin ya había trabajado con Hughes en Uncle Buck, pero Columbus quiso abrir el casting y llegó a ver alrededor de 200 candidatos antes de volver a él. Cuando Culkin leyó, el director supo prácticamente de inmediato que Kevin ya tenía rostro

La famosa escena del aftershave debía ser completamente distinta

Entre todas las escenas de Mi pobre angelito, pocas son tan reconocibles como aquella en la que Kevin se arregla frente al espejo, se pone loción para después de afeitar y suelta un enorme grito con ambas manos pegadas al rostro. La pose terminó convertida en una de las imágenes definitivas de la película, aunque Chris Columbus asegura que ese movimiento nunca estuvo planeado de esa manera.

Según recordó el director en 2024, el guion indicaba que Culkin debía tocarse rápidamente las mejillas después de aplicarse el producto y bajar las manos enseguida. Durante la toma, el actor simplemente las dejó ahí. Columbus no sabe exactamente por qué lo hizo, pero la imagen provocó risas inmediatas entre quienes estaban en el set y decidieron conservarla.

El accidente terminó formando parte de una película que hizo historia

Cuando Mi pobre angelito llegó a los cines el 16 de noviembre de 1990, su recorrido superó ampliamente lo esperado. La película abrió en primer lugar de la taquilla estadounidense y se mantuvo ahí durante 12 semanas consecutivas, una permanencia extraordinaria para una comedia familiar. Con los años acumuló más de 476 millones de dólares en taquilla mundial.

Treinta y cinco años después, Disney+ celebró el aniversario de la película con distintas experiencias inspiradas en la casa de los McCallister y reconoció que sigue siendo un clásico recurrente para las familias durante las fiestas. La franquicia completa se encuentra dentro de la plataforma, incluida la cinta original.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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