No paraba de fallar en el rodaje y gracias a Steven Spelberg este villano se convirtió en uno de los mejores del cine

Un enorme depredador, una playa llena de turistas y apenas unas notas musicales bastaron para cambiar el terror en Hollywood.

Por Sergio Negrete

Hay criaturas que el cine necesita enseñar para causar impacto. King Kong tenía que aparecer trepando edificios, Godzilla debía destruir ciudades y los dinosaurios de Jurassic Park tenían que caminar frente a la cámara. Tiburón, en cambio, consiguió que millones de personas sintieran miedo simplemente mirando la superficie del océano.

Steven Spielberg estrenó la película en 1975 con Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss al frente. La historia parecía sencilla: un enorme tiburón blanco comienza a atacar a los bañistas de Amity y tres hombres salen al mar para detenerlo. Detrás de cámaras, sin embargo, el director estaba intentando filmar con una criatura mecánica que se negaba constantemente a cooperar.

El tiburón mecánico casi nunca funcionaba como Spielberg necesitaba

La producción construyó tres tiburones mecánicos de tamaño real, apodados "Bruce" en referencia al abogado de Spielberg, Bruce Ramer. Habían funcionado durante las pruebas, pero el equipo descubrió muy rápido que el océano Atlántico era otra historia. El agua salada dañaba los mecanismos, las mareas movían las plataformas y en una de las primeras pruebas el enorme modelo simplemente se hundió.

Richard Dreyfuss recordaría que durante meses una frase se escuchaba una y otra vez por los radios del equipo: el tiburón no estaba funcionando. Spielberg también ha reconocido que llegó a desesperarse con aquella criatura, aunque años después cambió completamente su lectura del desastre. El problema técnico terminó obligándolo a buscar otras formas de hacer sentir la presencia del animal.

En lugar de mostrarlo constantemente, comenzó a sustituirlo con la cámara bajo el agua, una aleta, barriles amarillos que indicaban dónde estaba y la música de John Williams. El propio Spielberg explicó que la ausencia del tiburón terminó acercándolo mucho más al suspenso de Alfred Hitchcock: el miedo estaba en imaginar qué había debajo de los personajes antes de verlo con claridad.

Mostrar menos convirtió al tiburón en algo mucho más aterrador

La famosa escena inicial resume perfectamente esa solución. Chrissie entra al agua durante la noche y algo comienza a jalarla de un lado a otro, pero el espectador jamás obtiene una mirada clara del atacante. Spielberg había considerado imágenes mucho más explícitas, incluso una toma desde el interior de la boca del tiburón, pero terminó apostando por el cuerpo de la víctima y la oscuridad del océano.

El director explicó décadas después que mostrar inmediatamente al animal habría creado un momento espectacular, aunque mucho más parecido a cualquier otra película de monstruos. Mantenerlo bajo el agua dejaba que cada persona imaginara qué estaba ocurriendo ahí abajo. Para cuando Bruce aparece claramente frente al jefe Brody, la película ya lleva cerca de una hora haciéndonos temerlo.

Aquella solución también cambió la manera de rodar. Las actuaciones tenían que vender el peligro antes de que el tiburón pudiera hacerlo, y los barriles amarillos se convirtieron prácticamente en un personaje. Spielberg podía mostrar que la criatura estaba acercándose sin enseñar un solo diente. Una limitación bastante cara terminó creando parte del lenguaje visual que hoy asociamos inmediatamente con Tiburón.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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