El estudio no estaba convencido de este protagonista de 'Crepúsculo' por una razón que hoy parece difícil de creer

Antes de convertirse en uno de los actores más reconocidos de Hollywood, pasó por una audición que estuvo lejos de ser perfecta.

Por Sergio Negrete

Hay elecciones de reparto que, vistas con el tiempo, parecen tan evidentes que cuesta pensar que alguna vez existieron dudas. Harrison Ford como Han Solo, Hugh Jackman como Wolverine o Daniel Radcliffe como Harry Potter son algunos ejemplos. Robert Pattinson como Edward Cullen pertenece al mismo grupo.

Crepúsculo convirtió al actor británico en un fenómeno mundial prácticamente de la noche a la mañana. Su rostro terminó en pósters, revistas y habitaciones de adolescentes en todo el mundo, pero antes de que eso ocurriera, Pattinson estuvo muy lejos de ser la opción indiscutible para encarnar al vampiro creado por Stephenie Meyer.

Encontrar a Edward Cullen resultó mucho más complicado de lo esperado

Bella Swan fue relativamente sencilla de encontrar. Kristen Stewart figuraba entre las principales opciones y aceptó rápidamente interpretar a la protagonista. Con Edward ocurrió exactamente lo contrario.

La directora Catherine Hardwicke y el equipo de producción revisaron audiciones de miles de jóvenes. El problema era que no buscaban únicamente a alguien atractivo: Edward debía parecer suficientemente extraño, misterioso y sobrenatural, especialmente para convencer al público de que llevaba vivo desde principios del siglo XX.

Muchos de los candidatos eran guapos, pero para Hardwicke parecían simples chicos populares de cualquier preparatoria estadounidense. Fue entonces cuando un ejecutivo de Summit Entertainment decidió revisar fotografías de prácticamente todos los actores jóvenes que hubieran aparecido en Harry Potter. Entre ellas apareció Robert Pattinson, quien había interpretado a Cedric Diggory en Harry Potter y el cáliz de fuego.

Kristen Stewart supo inmediatamente que él debía ser Edward

El actor no llegó precisamente lleno de confianza. En ese momento apenas conocía Crepúsculo y atravesaba una etapa complicada profesionalmente. Incluso había considerado abandonar la actuación después de quedarse sin trabajo durante un tiempo y concentrarse en la música. Una prueba casera que había grabado previamente para Edward le pareció tan ridícula que ni siquiera se molestó en enviarla.

Cuando finalmente llegó frente a Hardwicke, hizo una prueba junto a Kristen Stewart. Entre las escenas estaba uno de los momentos íntimos entre Bella y Edward, realizado en la propia casa de la directora. Pattinson salió convencido de que había hecho el ridículo.

Hardwicke vio algo completamente diferente. Stewart ya había leído escenas con otros candidatos, pero con Pattinson apareció una tensión que no había encontrado antes. La directora recordaría años después que la prueba todavía era imperfecta y algo desordenada, pero había una atracción nerviosa entre ambos imposible de ignorar.

Kristen Stewart fue todavía más directa: para ella, Pattinson era claramente el mejor candidato. Parecía que el problema estaba resuelto.

El estudio tenía una duda: ¿podrían hacerlo lucir lo suficientemente bien?

Después de ver al actor, algunos responsables de Summit Entertainment llamaron directamente a Catherine Hardwicke con una pregunta sorprendente: querían saber si realmente podía hacer que Pattinson "se viera bien".

Hardwicke les aseguró que podían modificar varios elementos. Cambiarían el color y estilo de su cabello, trabajaría con un entrenador y la fotografía se encargaría de resaltar mejor sus facciones frente a cámara. El estudio no era el único que dudaba. Y cuando comenzaron a circular imágenes de Pattinson como el futuro Edward Cullen, parte de los lectores de las novelas reaccionó con enorme rechazo.

En lugar de apartarse del proyecto, decidió tomárselo todavía más en serio. Se mudó a Portland meses antes del rodaje, se aisló durante parte de su preparación y comenzó a buscar libros, películas y música que pudieran ayudarlo a entender a un personaje que llevaba más de un siglo existiendo y que estaba constantemente luchando contra sus propios instintos.

La reacción cambió radicalmente cuando Crepúsculo llegó a los cines en noviembre de 2008. La película consiguió alrededor de 70 millones de dólares durante sus primeros tres días en Estados Unidos y terminó acercándose a los 400 millones a nivel mundial. Robert Pattinson pasó de ser el actor cuya apariencia preocupaba al estudio a convertirse en uno de los mayores ídolos juveniles de finales de los 2000.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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