La primera película sonora de México fue posible gracias a un invento creado por una familia mexicana
por Sergio Negrete

Mucho antes de que Pedro Infante y María Félix conquistaran las pantallas, dos hermanos mexicanos desarrollaron una tecnología que permitió escuchar las voces de los actores junto a sus imágenes.

Hubo una época en la que las películas mexicanas transcurrían en completo silencio. Los actores debían transmitir sus emociones mediante gestos exagerados, mientras los diálogos aparecían escritos en tarjetas que interrumpían las escenas. En algunas salas, un pianista o una pequeña orquesta acompañaba las proyecciones para darles mayor emoción. Era la forma habitual de disfrutar el cine mucho antes de que las canciones rancheras se convirtieran en parte fundamental de las películas nacionales.

Todo comenzó a cambiar cuando Hollywood estrenó El cantante de jazz en 1927, una producción que demostró las posibilidades comerciales del sonido sincronizado. México también empezó a experimentar con esta tecnología, aunque todavía enfrentaba dificultades técnicas y económicas. La solución llegó gracias a dos hermanos mexicanos que habían aprendido a trabajar con equipos de sonido y fotografía en Estados Unidos. Su invento terminaría siendo utilizado en una película que inauguró una nueva etapa para la industria cinematográfica del país.

'Santa', la película mexicana que hizo historia en 1932

La producción fue Santa, dirigida por Antonio Moreno y protagonizada por Lupita Tovar, Carlos Orellana, Donald Reed y Mimí Derba. Estrenada el 30 de marzo de 1932 en el Cine Palacio de la Ciudad de México, es reconocida como la película que consolidó el nacimiento del cine sonoro nacional, gracias a una tecnología que permitió registrar los diálogos y la música directamente sincronizados con las imágenes.

La historia estaba basada en la novela homónima de Federico Gamboa, publicada en 1903. Su protagonista es una joven que vive en Chimalistac y termina siendo rechazada por su familia después de enamorarse de un militar que la abandona. Sin un lugar al cual regresar, viaja a la Ciudad de México y comienza a trabajar en un burdel, donde conoce a distintos hombres que marcarán su destino. El argumento resultaba atrevido para la sociedad mexicana de aquella época, especialmente por abordar la prostitución y los prejuicios morales.

La película también contó con música de Agustín Lara, quien compuso el tema principal y otras piezas para acompañar la historia. Lupita Tovar ya tenía experiencia trabajando en Hollywood, donde había protagonizado la versión en español de Drácula. El director Antonio Moreno también había desarrollado parte de su carrera en Estados Unidos, por lo que la producción reunió a profesionales familiarizados con los avances técnicos del cine internacional.

Los hermanos Rodríguez inventaron el sistema que permitió escuchar a los actores mexicanos

Detrás de aquella transformación estaban José de Jesús, conocido como Joselito, y Roberto Rodríguez Ruelas, dos hermanos mexicanos que habían emigrado con su familia a Los Ángeles durante la Guerra Cristera. Joselito había estudiado radiotecnia por correspondencia, mientras que Roberto se había especializado en fotografía. Ambos comenzaron a experimentar con una tecnología que permitiera registrar sonido e imagen de manera sincronizada.

Su creación recibió el nombre de Rodríguez Sound Recording System, un dispositivo portátil que utilizaba sonido óptico para incorporar una banda sonora a la película. A diferencia de los sistemas que dependían de discos externos, esta tecnología permitía mantener sincronizados los diálogos, los efectos y la música con las imágenes durante la proyección. Los hermanos perfeccionaron el invento en Estados Unidos y posteriormente regresaron a México para utilizarlo en Santa.

La familia Rodríguez tenía otro integrante que también terminaría haciendo historia en el cine mexicano: Ismael Rodríguez, el director que años después trabajaría con Pedro Infante en películas como Nosotros los pobres, Los tres García y Dos tipos de cuidado. En sus memorias, Ismael recordó cómo sus hermanos comenzaron a interesarse por el sonido y la fotografía hasta desarrollar un aparato capaz de sincronizarlos. Años después, él mismo aprendería distintos oficios cinematográficos trabajando bajo las órdenes de Joselito y Roberto.

El rodaje estuvo lleno de problemas y terminó impulsando la Época de Oro del cine mexicano

La filmación comenzó en noviembre de 1931 y enfrentó dificultades que hoy podrían parecer divertidas. Los técnicos mexicanos todavía estaban acostumbrados a trabajar en películas mudas, por lo que algunos hablaban durante las grabaciones e incluso gritaban para pedir comida. El crítico e investigador Saúl Rodríguez recordó que también existían problemas con los vestuarios, pues sus adornos y materiales producían ruidos que los micrófonos registraban con facilidad.

El esfuerzo terminó dando resultados. Santa permaneció aproximadamente tres semanas en cartelera, un éxito importante para la época. Su recepción ayudó a demostrar que México podía producir largometrajes sonoros competitivos y abrió oportunidades para nuevas compañías cinematográficas. Para 1933, la industria nacional ya había producido 21 películas, comenzando una expansión que años después desembocaría en la famosa Época de Oro.

Existe una precisión histórica sobre su lugar como pionera. Antes de Santa ya se habían realizado experimentos y películas con sonido en México, pero la producción de Antonio Moreno fue la primera en consolidar el uso del sonido directo mediante el sistema óptico de los hermanos Rodríguez. Su importancia también estuvo en demostrar que aquella tecnología podía utilizarse comercialmente dentro de una industria nacional.

Más de nueve décadas después, Santa continúa siendo una pieza fundamental de la historia cinematográfica mexicana. La película, de 81 minutos, ha sido recuperada en exhibiciones especiales como las del Festival Internacional de Cine de Morelia. Y detrás de las voces que aparecieron en pantalla permanece la historia de dos hermanos cuyo invento ayudó a transformar la manera de hacer películas en México.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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