Ante una filmografía destacada por películas en el género de ciencia ficción con títulos como E.T., el extraterrestre (1982), Parque Jurásico (1993) y Tiburón (1975), el cineasta Steven Spielberg quería ir mucho más allá y explorar nuevos géneros. Fue en 1998 que impactó al mundo cinematográfico con una de sus más grandes obras: Salvando al Soldado Ryan bajo el protagónico de Tom Hanks.
Este es un filme que es considerado a la fecha una de las mejores películas bélicas jamás hechas y parte de su tan merecido nombramiento radica desde el inicio de la película con una de las escenas iniciales más impactantes jamás vistas.
'Salvando al Soldado Ryan': la joya del cine bélico
Disponible a través de Netflix, Salvando al Soldado Ryan fue un desafío que Spielberg estaba dispuesto a tomar con todo el profesionalismo posible y que le valió su segundo Oscar a Mejor director además de otras cuatro estatuillas más para la película.
Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, Salvando al Soldado Ryan se centra en la invasión de Normandía, una operación militar mejor conocida como el "Día D" que culminó con la liberación de los territorios ocupados por la Alemania nazi.
Además de Hanks, el filme cuenta con un reparto conformado por Tom Sizemore, Edward Burns, Barry Pepper, Vin Diesel, Giovanni Ribisi, Adam Goldberg y Matt Damon.
Paramount Pictures
La escena de guerra más impresionante del cine
Uno de los aspectos más destacados de la cinta es su retrato extremadamente fiel y crudo de la guerra, con una apertura de 27 minutos que reconstruye el desembarco en la playa Omaha el 6 de junio de 1944. Lo auténtica que resulta su recreación del conflicto es sin duda el aspecto que más impresiona bajo una dirección impecable por parte de Spielberg.
Bajo un cielo gris vemos colosales estructuras de acero que se acercan decididamente a la playa de Normandía. En el interior vemos a los soldados vomitar por la fuerte marea mientras sostienen con fuerza sus armas listos para el ataque. Al sonido de un silbato las puertas del barco abren y da inicio a una de las secuencias más impresionantes en la historia del cine bélico.
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Filmada con una cámara en la mano y desde la mirada de los propios soldados, la escena apuesta por un realismo crudo en lugar de una visión idealizada de la guerra. Su intensidad deja una impresión profunda e imposible de olvidar en el espectador.
"Solo quería que la gente entendiera que estos soldados lucharon de una manera muy similar a la que intentamos retratar. No fue una glorificación de la guerra. No intenté idealizar la Segunda Guerra Mundial, que se ha idealizado totalmente a lo largo de los años, especialmente con las películas de John Wayne, como una guerra noble. Fue, sin duda, una guerra necesaria, pero quería romper la mitología de esta guerra en los primeros 24 minutos de la película". Dijo Spielberg sobre la secuencia de apertura cuando se estrenó la película.
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