Solo en Netflix: una de las mejores interpretaciones de Emma Thompson se encuentra en esta hermosa adaptación de un clásico literario que ganó un Oscar
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Es romántica pero también habla de dinero, duelo, orgullo, expectativas y renuncias. Y en el centro está Emma Thompson.

Emma Thompson tiene una de esas carreras que no caben en una sola etiqueta. Puede hacer comedia, partir el corazón en un drama de época o aparecer en una película familiar y robarse la escena. Su presencia tiene algo muy particular: es elegante, pero nunca fría, y brillante, pero sin ser presuntuosa.

También es una actriz que entiende muy bien el poder de contenerse. No todo en su cine pasa por grandes discursos ni escenas explosivas. A veces basta una mirada, una pausa incómoda o una frase dicha con demasiada educación para que el personaje revele todo lo que está intentando esconder.

La joya de Jane Austen que puedes ver en Netflix

La película es Sentido y sensibilidad, adaptación de la novela de Jane Austen dirigida por Ang Lee y estrenada en 1995. Actualmente se encuentra en Netflix. El reparto reúne a Emma Thompson, Kate Winslet, Alan Rickman y Hugh Grant, una combinación que por sí sola ya suena a tarde perfecta de cine británico con té, tensión emocional y silencios peligrosos.

Columbia Pictures

La historia gira alrededor de las hermanas Dashwood, especialmente Elinor y Marianne, dos mujeres que enfrentan la pérdida de posición social, la presión económica y el amor desde lugares opuestos. Elinor, interpretada por Thompson, carga con el sentido común, la compostura y esa educación que obliga a sufrir sin incomodar a nadie. Marianne, interpretada por una jovencísima Kate Winslet, vive desde el impulso, la pasión y la herida abierta.

La cinta tiene algo que muchas adaptaciones de Austen persiguen sin lograrlo del todo: elegancia sin rigidez. Ang Lee filma los salones, los jardines y las casas de campo con delicadeza, pero nunca olvida que debajo de los vestidos, las cartas y las visitas sociales hay gente tratando de sobrevivir. El romance importa, claro, pero también el dinero, la reputación y esa forma tan cruel en que una familia podía perderlo todo por las reglas de herencia.

Emma Thompson no solo actuó: también escribió el guion

Lo impresionante de Sentido y sensibilidad es que Thompson no se conformó con protagonizarla. También escribió el guion, y ese trabajo le dio el Oscar a mejor guion adaptado en 1996. La Academia la registró como ganadora en la categoría de escritura por la adaptación de la obra de Jane Austen, un reconocimiento rarísimo para una actriz que además estaba al frente de la película.

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El premio la dejó en un lugar histórico. Thompson ya había ganado el Oscar como actriz por La mansión Howard, y con Sentido y sensibilidad se convirtió en la única persona en ganar premios de la Academia tanto por actuación como por escritura. No es un dato cualquiera: habla de una artista que entendió a Austen desde dentro, no solo como intérprete, sino como narradora.

Una adaptación que sigue viva 30 años después

La película también ayudó a consolidar a Kate Winslet antes del fenómeno mundial de Titanic. Su Marianne es todo corazón encendido, una joven que cree en el amor como una fuerza absoluta y que aprende, a golpes, que la intensidad no siempre protege de la decepción. Alan Rickman, por su parte, le da al coronel Brandon una nobleza tranquila, lejos del galán obvio, mientras Hugh Grant aporta esa incomodidad encantadora que tan bien le salía en los noventa.

A tres décadas de su estreno, Sentido y sensibilidad sigue siendo una de las adaptaciones más queridas de Jane Austen porque no trata el material como pieza de museo. Tiene humor, dolor, ironía y una mirada muy clara sobre las mujeres obligadas a negociar su futuro en un mundo que no les daba demasiadas opciones. Vista hoy en Netflix, conserva intacto su encanto. No necesita modernizar a Austen a la fuerza ni convertir sus emociones en algo ruidoso.

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