Antes de que Marvel Studios se convirtiera en el estudio por excelencia en cuanto al cine de superhéroes y convirtiera a películas como Avengers: Endgame y Spider-Man: Sin camino a casa en fenómenos culturales, el estudio tardó 10 años en trazar el camino que les conseguiría dicho éxito. En 2008 estrenaron la primera cinta de su franquicia, Iron Man, y dieron uno de tantos pasos que tenían como propósito convencer a las audiencias, pero dos años después, mientras erigían su imperio, Universal estrenó una producción que llevó al subgénero en una dirección distinta.
Esta comedia negra de superhéroes llegó a salas de cine en 2010 bajo la dirección de Matthew Vaughn, quien ya había producido cintas del estilo como Snatch, cerdos y diamantes, mezclando drama con violencia y humor oscuro. Con un guion coescrito entre él y Jane Goldman, la película mostró la historia homónima plasmada por Mark Millar y John Romita Jr. en los cómics: la de un adolescente harto de los crímenes y dispuesto a tomar justicia por mano propia.
Universal Pictures
Aaron Taylor-Johnson, cuya carrera apenas comenzaba, tomó en sus manos el rol de Dave Lizewski, un estudiante de preparatoria que anhela convertirse en superhéroe luego de sufrir asaltos constantes junto a sus amigos. Tras comprar un traje de buzo, unos guantes de goma y unas botas con casquillo, Dave se hace llamar a sí mismo Kick-Ass mientras busca misiones que lo ayuden a combatir el crimen, incluso si eso significa comenzar su trayectoria auxiliando a un gatito perdido en una azotea.
Kick-Ass, la película en cuestión, fue un éxito al mostrar el lado no bonito que Marvel intentaba proyectar en salas de cine; uno en el que hay sangre, golpes de extrema violencia, inseguridad, el hartazgo de la sociedad y la crueldad con la que la mafia trata a aquellos que se rehúsan a ser víctimas del crimen o a combatirlo. Chloë Grace Moretz dio una de sus actuaciones más famosas siendo apenas una niña, mientras que Nicolas Cage interpretó a una parodia de Batman conocida como Big Daddy.
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Aunque no pierde de vista el humor británico característico de su director, la cinta logra impactar a la audiencia gracias a su violento retrato de la inseguridad en las calles de Staten Island, en Nueva York, y alejándose del lado fantasioso que Marvel y DC mostraban en aquella época. Mientras que el estudio que adaptaba la obra de Stan Lee a la pantalla grande relataba viajes al espacio y enfrentamientos con extraterrestres, Vaughn retrató temas de actualidad y a un héroe sin poderes que tenía el espíritu de luchar contra el mal.
La película fue producida con 28 millones de dólares y apenas alcanzó una recaudación de 96.2 millones de dólares en la taquilla mundial, pero consiguió el título de “clásico de culto” tras lanzarse en formato físico como DVD y Blu-ray. Si nunca has visto esta aclamada película de 2010, puedes encontrar Kick-Ass disponible para compra o renta en Apple TV y Prime Video.