Harrison Ford trabajaba como carpintero en las oficinas de George Lucas y, tras ser invitado a leer diálogos por pura casualidad, se quedó con el papel de Han Solo
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

. Harrison Ford llegó como carpintero y salió, sin saberlo del todo, como Han Solo. El destino, cuando anda de buen humor, también sabe escribir grandes escenas.

Star Wars no sería lo mismo sin Harrison Ford. Uno puede imaginar naves, planetas, androides y hasta peinados imposibles de los setenta, pero Han Solo parece atado para siempre a los orígenes de una de las franquicias más famosas de ciencia ficción de todos los tiempos. El también actor de Indiana Jones no solo interpretó al contrabandista: lo volvió una actitud completa.

Pero el destino es muy juguetón cuando quiere. Antes de convertirse en una de las grandes estrellas de Hollywood, Ford no estaba sentado esperando que el universo le entregara una galaxia en las manos. Había tenido papeles pequeños, ya había trabajado con George Lucas en American Graffiti, pero todavía estaba lejos de ser ese nombre enorme que después cargaría también con Blade Runner.

Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza
Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza
Fecha de estreno 23 de diciembre de 1977 | 2h 01min
Dirigida por George Lucas
Con Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher
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5,0
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El carpintero que llegó a arreglar una puerta

En aquel momento, Harrison Ford se ganaba la vida como carpintero. No era un pasatiempo, sino un trabajo real que le permitía sostener a su familia mientras la actuación no terminaba de despegar. Arreglaba muebles, puertas y detalles de madera para gente de Hollywood, entre ellos Francis Ford Coppola, quien también fue una figura importante en esa etapa.

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La historia ocurrió en el entorno de las oficinas donde George Lucas estaba haciendo audiciones para Star Wars. Ford había sido contratado para instalar una entrada o una puerta, y apareció ahí con su cinturón de herramientas. En teoría, no estaba ahí para competir por ningún papel. Mucho menos por uno que terminaría cambiando el cine popular.

De hecho, Luchas no pensaba considerarlo al inicio. Quería caras nuevas para su película espacial y Ford ya había aparecido en American Graffiti, así que no entraba en esa búsqueda de rostros frescos. Pero Fred Roos, director de casting y una especie de detector humano de talento, veía algo en él.

"Solo estaba haciendo un favor"

La oportunidad llegó disfrazada de tarea menor. Ford fue invitado a leer diálogos de Han Solo para ayudar en las audiciones de otros actores. Era el tipo que estaba disponible, que conocía a Lucas y que podía leer líneas con quienes sí estaban buscando quedarse con los papeles principales.

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Ahí empezó a ocurrir algo raro. Ford leía sin la ansiedad del actor que se está jugando la vida en una audición. No buscaba impresionar ni estaba no trataba de verse encantador. Sorprendentemente, la distancia le dio exactamente la energía que Han Solo necesitaba: un tipo desinteresado, sarcástico y medio rebelde.

Han Solo estaba ahí, con cinturón de herramientas

La magia de ese casting estaba en que su actitud encajaba con el ADN del personaje. Han Solo es alguien que quiere cobrar, sobrevivir y no meterse en problemas ajenos, aunque claramente va a terminar metido hasta el cuello. La mezcla de cinismo, encanto y fastidio natural fue muy difícil de fingir y natural para Ford.

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Otros actores importantes fueron considerados para el papel. Se ha hablado durante años de nombres como Christopher Walken, Kurt Russell e incluso Al Pacino dentro de las posibilidades alrededor de Han Solo. Todos pudieron haber hecho algo interesante, pero Ford tenía algo menos trabajado y más peligroso: parecía no estar intentando ser Han Solo y simplemente lo era.

George Lucas terminó entendiendo que el carpintero frente a él tenía justo lo que buscaba. No necesitaba adornar el personaje, ni volverlo más simpático, ni suavizarlo. Ford podía decir una línea y hacer que sonara como amenaza, broma y coqueteo al mismo tiempo. Así nació uno de los antihéroes más queridos del cine.

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