Daniel Radcliffe confesó la divertida manera en que Matt Damon lo ayudó por accidente a ocultarle a su pequeño hijo que él es Harry Potter
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Matt Damon le dejó a Radcliffe una enseñanza accidental: puedes ser una de las caras más famosas del cine moderno y aun así, en casa, tu mejor papel sigue siendo el de papá.

Todos ubican a Daniel Radcliffe como el rostro de Harry Potter. No importa cuántas películas raras, obras de teatro, series o proyectos inesperados haya hecho después: para millones de personas sigue siendo el niño que recibió una carta de Hogwarts, sobrevivió a Lord Voldemort y creció frente a una generación entera. La franquicia nacida de los libros de J.K. Rowling lo convirtió en una figura mundial antes de que pudiera comprar legalmente una cerveza.

Pero la fama tiene giros inesperados. Mientras el mundo entero puede reconocerlo por ser "el elegido" de una profecía mágica, en su propia casa la historia es muy distinta. Su hijo, al menos por ahora, no tiene idea de que su papá fue Harry Potter. Y Daniel Radcliffe está bastante cómodo con eso. De hecho, parece decidido a mantenerlo así todo el tiempo posible, aunque medio planeta ya sepa su "secreto".

Harry Potter y la piedra filosofal
Harry Potter y la piedra filosofal
Fecha de estreno 30 de noviembre de 2001 | 2h 32min
Dirigida por Chris Columbus
Con Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson
Usuarios
3,5
Sensacinemx
4,5
Ver en HBO MAX

Matt Damon le dio una lección sin querer

La razón tiene que ver, de forma muy inesperada, con Matt Damon. Radcliffe contó que escuchó al actor hablar sobre sus propios hijos y cómo ellos solo parecen interesarse por las películas suyas que fueron mal recibidas o que no necesariamente son las más celebradas de su carrera. La anécdota le pareció tan divertida como trágica, porque resume una verdad bastante cruel para cualquier estrella de cine: para tus hijos, probablemente nunca vas a ser tan impresionante como para el resto del mundo.

Warner Bros. Pictures

Radcliffe tomó esa historia como una especie de advertencia. En lugar de sentar a su hijo frente a las películas de Harry Potter y decirle "mira, papá fue el elegido", prefiere dejar que el niño crezca sin ese peso encima. No quiere convertir su casa en un museo de Hogwarts ni hacer que su hijo lo vea como una figura pública antes que como papá.

Ser Harry Potter no es cualquier cosa

Radcliffe tenía apenas 11 años cuando fue elegido para interpretar a Harry Potter en La piedra filosofal. A partir de ahí, su infancia, adolescencia y entrada a la adultez quedaron ligadas a una de las franquicias más famosas de la historia del cine. Creció con Emma Watson y Rupert Grint frente a cámaras, pasó por ocho películas y terminó convertido en una cara imposible de separar del universo mágico.

Warner Bros. Pictures

Si bien suena increíble desde fuera, también debe ser rarísimo de vivir. Durante años, cualquier aparición pública de Radcliffe venía cargada de preguntas sobre Hogwarts, varitas, fans, J.K. Rowling, el final de la saga y el posible regreso del elenco original. Incluso cuando buscó papeles completamente distintos, el fantasma de Harry Potter seguía parado detrás de él.

La fama vista desde la sala de tu casa

La historia de Matt Damon le sentó bien a Radcliffe porque tiene algo muy real. Los hijos de las estrellas no necesariamente ven las carreras de sus papás con la misma reverencia que los fans. Para ellos, el actor nominado al Oscar puede ser simplemente el señor que cuenta malos chistes, que les dice que apaguen la televisión o que se coman las verduras. La magia se va bastante rápido cuando viven bajo un mismo techo.

Damon lleva décadas siendo uno de los nombres más fuertes de Hollywood, pero eso no significa que en casa tenga una audiencia garantizada. Sus hijos pueden ignorar sus clásicos, reírse de sus fracasos o preferir ver cualquier otra cosa antes que una película importante de papá. Radcliffe parece haber entendido ahí una lección sencilla: no hay que forzar el mito donde no hace falta.

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