Durante años, cada temporada de premios traía la misma conversación: ¿cuándo iba a ganar Leonardo DiCaprio el Óscar? Ya había pasado por ¿A quién ama Gilbert Grape?, El aviador, Diamante de sangre y El lobo de Wall Street, acumulando nominaciones y actuaciones enormes, pero la estatuilla seguía sin llegar. Internet incluso convirtió aquella espera en uno de sus memes favoritos.
Para mediados de la década pasada, DiCaprio ya no necesitaba demostrar demasiado. Había trabajado con Martin Scorsese, Christopher Nolan, Quentin Tarantino y Steven Spielberg, además de protagonizar una de las películas más taquilleras de la historia con Titanic. Aun así, terminó metiéndose en uno de los rodajes más complicados de su carrera para interpretar a un hombre que prácticamente se niega a morir.
'El renacido', la película que finalmente le dio el Óscar a Leonardo DiCaprio
La cinta es El renacido, el western de supervivencia dirigido por Alejandro González Iñárritu que actualmente puede encontrarse en Netflix México. DiCaprio interpreta a Hugh Glass, un explorador que en la década de 1820 queda gravemente herido después del brutal ataque de un oso y es abandonado por parte de su grupo en medio de un territorio helado. Glass sobrevive contra cualquier lógica y emprende un viaje marcado por el frío, el hambre y las ganas de ajustar cuentas.
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Tom Hardy interpreta a John Fitzgerald, el hombre que termina convirtiéndose en el principal objetivo de Glass, mientras Domhnall Gleeson y Will Poulter completan buena parte del reparto. La película toma como punto de partida la historia del verdadero Hugh Glass y la novela de Michael Punke, aunque Iñárritu llevó el relato hacia un terreno mucho más físico y salvaje. Aquí hay poco espacio para discursos largos y durante buena parte de sus dos horas y media, DiCaprio se arrastra, corre, se congela o intenta mantenerse vivo.
Un rodaje tan brutal como lo que ocurre frente a cámara
La fama de El renacido no viene solamente de lo que se ve en pantalla. Iñárritu y el director de fotografía Emmanuel Lubezki decidieron trabajar principalmente con luz natural y en locaciones remotas de Canadá, lo que dejó ventanas de apenas unas horas al día para filmar ciertas secuencias. Las temperaturas llegaron a caer muy por debajo de cero y la falta de nieve obligó incluso a trasladar parte de la producción hasta Argentina.
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DiCaprio tampoco salió precisamente cómodo del proyecto. El actor se metió en agua helada, soportó jornadas en condiciones extremas y llegó a comer hígado crudo de bisonte para una escena, pese a que normalmente no consumía carne. La producción se volvió tan complicada que algunos integrantes del equipo la describieron como un infierno, mientras el propio Iñárritu admitió después que tomó decisiones que podían considerarse irresponsables. El resultado, al menos en pantalla, tiene una crudeza difícil de confundir con un western rodado tranquilamente dentro de un estudio.
Y luego está la escena del oso, probablemente la secuencia más recordada de toda la película. Glass es atacado durante varios minutos en un momento filmado para sentirse incómodo y cercano, con la cámara prácticamente pegada al personaje mientras intenta sobrevivir. El animal fue creado mediante efectos visuales, pero la mezcla con el paisaje, la actuación de DiCaprio y los movimientos de cámara ayudaron a convertir la secuencia en una de las imágenes más reconocibles del cine de aquellos años.
Recaudó más de 500 millones y terminó con tres premios Óscar
Todo ese esfuerzo terminó funcionando también en taquilla. Con un presupuesto reportado de unos 135 millones de dólares, El renacido acumuló más de 533 millones de dólares alrededor del mundo, una cifra enorme para un western de dos horas y media, violento y bastante poco amable con sus personajes.
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Después llegó la temporada de premios. La película recibió 12 nominaciones al Óscar y ganó tres: Mejor dirección para Alejandro G. Iñárritu, Mejor fotografía para Emmanuel Lubezki y, finalmente, Mejor actor para Leonardo DiCaprio. Era su quinta nominación como actor y aquella noche de 2016 terminó con una espera de más de dos décadas desde su primera candidatura por ¿A quién ama Gilbert Grape?.
Diez años después, El renacido sigue siendo una de las películas más físicas de la filmografía de DiCaprio y probablemente la que más quedó asociada a su camino hacia el Óscar. Entre el ataque del oso, la nieve, Tom Hardy haciendo de las suyas y una fotografía que sigue luciendo espectacular, no es precisamente una opción ligera para poner de fondo.