Hay películas cuyo fracaso en taquilla resulta difícil de entender cuando uno las descubre años después. Blade Runner, Sueños de fuga o El gran Lebowski tuvieron estrenos bastante menos espectaculares de lo que hoy sugeriría su reputación. El tiempo terminó haciendo lo que las salas no pudieron: encontrarles el público correcto.
Con El gigante de hierro ocurrió algo todavía más doloroso. La crítica la recibió con entusiasmo, quienes entraban al cine salían encantados y sus primeras proyecciones de prueba habían conseguido algunos de los mejores resultados que Warner Bros. había visto en años. El problema era mucho más sencillo: demasiada gente ni siquiera sabía que la película existía.
'El gigante de hierro' llegó cuando Warner ya había perdido la fe en la animación
Estrenada en 1999, la cinta marcó el debut de Brad Bird como director de largometrajes, años antes de que hiciera Los increíbles y Ratatouille para Pixar. La historia se inspira en "The Iron Man", el libro de Ted Hughes, y sigue a Hogarth Hughes, un niño de nueve años que descubre a un enorme robot extraterrestre cerca de su pueblo en Maine durante plena Guerra Fría.
Warner Bros. Feature Animation
Vin Diesel presta su voz al Gigante, mientras Jennifer Aniston interpreta a la madre de Hogarth y Harry Connick Jr. a Dean, el artista que termina ayudándolos a esconderlo. El robot llegó a la Tierra construido aparentemente como un arma, pero su amistad con el niño comienza a mostrarle que puede tomar sus propias decisiones. Y de ahí sale una frase que resume prácticamente toda la película: uno puede elegir quién quiere ser.
El problema estaba ocurriendo fuera de la pantalla. Warner Bros. había apostado fuerte por competir con Disney en animación y acababa de sufrir un golpe con La espada mágica: En busca de Camelot. Brad Bird recordó después que el fracaso dejó al estudio prácticamente buscando la salida del negocio animado mientras ellos todavía estaban haciendo El gigante de hierro.
Warner esperó demasiado para anunciarla y la película llegó prácticamente sin campaña
Bird asegura que durante meses pidió una fecha de estreno y Warner se resistía a dársela. Cuando finalmente confirmaron el lanzamiento, faltaban alrededor de cuatro meses para que llegara a salas. Para una película animada que dependía de juguetes, promociones, restaurantes y meses de exposición previa, era poquísimo tiempo.
El director contó que una proyección de prueba consiguió las calificaciones más altas que Warner había registrado en aproximadamente 15 años. Pero para entonces ya era demasiado tarde para construir una campaña grande. Mientras Disney llevaba más de un año promocionando Tarzán, El gigante de hierro entró prácticamente de golpe a la cartelera.
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La situación era tan extraña que Bird recibía reportes de funciones con apenas unas 30 personas. Las pocas que estaban ahí aplaudían al final, pero las salas seguían medio vacías. El propio director resumió años después aquella sensación: el público que la encontraba reaccionaba muy bien pero eran demasiado pocos.
Los números terminaron confirmándolo. La película abrió con apenas 5.7 millones de dólares en Estados Unidos y terminó recaudando alrededor de 31 millones a nivel mundial, frente a un presupuesto de producción estimado en unos 50 millones. Para Warner, fue otro fracaso animado.
El VHS consiguió lo que las salas nunca pudieron
La historia empezó a cambiar muy rápido cuando la cinta llegó al formato casero. Warner, después de recibir críticas por su pobre campaña cinematográfica, decidió promocionar mucho más fuerte el lanzamiento en VHS y DVD. Hubo alianzas comerciales, publicidad televisiva y una nueva oportunidad para que familias que nunca habían oído hablar de ella finalmente pudieran verla.
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El boca a boca hizo el resto. Una persona se la recomendaba a otra, los niños crecían recordando aquella escena de Superman y la película empezó a aparecer constantemente en conversaciones sobre grandes obras animadas que habían sido injustamente ignoradas. Brad Bird llegó a describir su recorrido posterior como una "vida después de la muerte" especialmente resistente.
El reconocimiento crítico tampoco desapareció. Actualmente mantiene 96 por ciento de de aprobación en Rotten Tomatoes, donde figura entre las películas mejor valoradas de 1999. Ese mismo año arrasó además en los premios Annie con nueve victorias, incluyendo Mejor película animada y Mejor dirección para Bird.
Hoy cuesta llamar fracaso a El gigante de hierro. Su historia sobre un arma que decide convertirse en algo mejor ha sobrevivido mucho más que varias películas que hicieron muchísimo más dinero aquel verano. Warner perdió la oportunidad de convertirla en éxito cuando llegó a los cines: el público simplemente tardó un poco más en encontrarla.