Robert Downey Jr. encontró en Iron Man el personaje que cambió por completo su carrera, Chris Hemsworth pasó de ser un actor relativamente desconocido a cargar el martillo de Thor y Scarlett Johansson convirtió a Black Widow en una pieza clave de los Vengadores. Viéndolos ahora, parece que Marvel siempre supo exactamente a quién quería detrás de cada superhéroe.
A comienzos de la década de 2010, sin embargo, el estudio todavía estaba construyendo ese universo y necesitaba encontrar a uno de sus personajes centrales. El actor elegido ya tenía experiencia con los cómics e incluso había interpretado anteriormente a otro superhéroe, pero la posibilidad de firmar un contrato enorme y transformar su vida durante años le provocaba muchas más dudas que emoción.
Chris Evans rechazó varias veces convertirse en Capitán América
Ese actor era Chris Evans, y el personaje que estaba decidido a dejar pasar era Steve Rogers en Capitán América: El primer vengador. Marvel se acercó a él cuando preparaba la película de 2011, pero Evans rechazó varias oportunidades de hacer una prueba para el papel. La primera propuesta implicaba un contrato que podía extenderse hasta nueve películas, algo que para él resultaba demasiado grande en ese momento.
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Evans explicó años después que su resistencia estaba ligada al tamaño del compromiso y a la fama que podía venir con él. Durante esa etapa de su carrera había comenzado a experimentar mucha ansiedad alrededor de la industria y llegó a preguntarse si realmente quería seguir actuando. Firmar por tantas producciones significaba perder, durante años, la posibilidad de simplemente detenerse y cambiar de rumbo.
Marvel siguió insistiendo. La compañía redujo el compromiso de nueve películas a seis y mejoró las condiciones económicas para convencerlo de hacer la prueba, pero Evans volvió a decir que no. Finalmente, el estudio dio un paso todavía más grande: le ofreció directamente el papel sin necesidad de audición.
Robert Downey Jr. también ayudó a convencerlo
Antes de tomar una decisión definitiva, Evans habló con familiares, amigos y su terapeuta. También conversó con Robert Downey Jr., quien para entonces ya había estrenado Iron Man y conocía de primera mano lo que significaba convertirse en una de las caras principales del naciente universo de Marvel. Poco a poco, Evans comenzó a ver que estaba rechazando la oportunidad más por miedo que por falta de interés en el personaje.
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Durante una aparición en Jimmy Kimmel Live!, Evans contó que aquel contrato gigantesco lo asustaba porque, si la experiencia terminaba siendo demasiado para él, tendría que volver a ponerse el traje de todas formas. Eventualmente entendió que estaba tomando la decisión desde el temor y terminó aceptando.
Steve Rogers terminó acompañándolo durante casi una década
Capitán América: El primer vengador llegó a los cines en 2011 y presentó a Steve Rogers como un joven rechazado por el ejército que termina convertido en supersoldado durante la Segunda Guerra Mundial. La película recaudó alrededor de 370.5 millones de dólares a nivel mundial, suficiente para poner en marcha una historia que después crecería muchísimo dentro del MCU.
Evans regresó en Los Vengadores, Capitán América y el Soldado del Invierno, Avengers: Era de Ultrón, Capitán América: Civil War, Infinity War y Endgame, además de otras apariciones dentro de la franquicia. Las películas protagonizadas por el personaje también fueron creciendo: The Winter Soldier superó los 714 millones de dólares en taquilla mundial y Civil War rebasó los mil 153 millones.
Lo curioso es que todo ese recorrido estuvo muy cerca de quedar en manos de otro actor. Evans ya había interpretado a Johnny Storm en las películas de Los 4 Fantásticos, así que volver al mundo de los superhéroes tampoco parecía necesariamente el movimiento más evidente. Marvel siguió tocando la puerta hasta que consiguió una respuesta distinta.