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    OPINIÓN: ¿En qué momento el Oscar se convirtió en un show de stand-up comedy?
    28 mar. 2022 a las 20:30
    Cristina Ibáñez
    Cristina Ibáñez
    -Directora editorial
    Fan número uno de las comedias románticas. En Sensacine México es Directora Editorial pero empezó su carrera en un popular canal de Youtube en donde, sin siquiera haber egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, ya entrevistaba a grandes celebridades.

    Comedia progresista y feminista fallida, bofetadas, chistes incómodos, homenajes que pasaron desapercibidos, debates en redes sociales y todo lo que no queríamos que pasara, pero ocurrió en los Oscar 2022.

    ¿Alguien le avisó a Kirsten Dunst que se burlarían públicamente de ella si no ganaba el Oscar a Mejor actriz de reparto? ¿Alguien le dijo a Leonardo DiCaprio que su vida privada sería tema de conversación en la inauguración de los premios Oscar? ¿En qué momento la Academia decidió recurrir a la comedia a costa de los demás para que esta ceremonia fuera más digerible y entretenida? 

    La premiación que condecora a lo mejor del cine en todas sus expresiones, está intentando encontrar su lugar en un mundo en donde la inmediatez ya no permite aquellas transmisiones de seis horas en donde, después de un sinfín de comerciales, vimos ganar a Julia Roberts, George Clooney, Octavia Spencer, Meryl StreepHalle Berry o Guillermo del Toro. Ya nadie espera pacientemente los grandes discursos, como el de Alejandro González Iñarritu cuando se coronó como Mejor director por Birdman y sacudió al mundo entero con la frase: “Ojalá que algún día, el color de nuestra piel, sea tan irrelevante como el largo de nuestro cabello”.

    La comedia de Amy Schumer generó bastante polémica entre los asistentes.

    El mundo cambia a la velocidad de la luz y la Academia nada más no encuentra ese balance entre glamour y entretenimiento popular, razón por la que se refugia en sus anfitriones para ganar tiempo y mantener los ánimos elevados dentro y fuera del Dolby Theatre. Pero bien dicen que árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza, y si en ediciones pasadas le permitieron a Sacha Baron Cohen aventar del escenario a una mujer en silla de ruedas o a Seth MacFarlane denigrar al personaje de Jessica Chastain en Zero Dark Thirty, era cuestión de tiempo para que la bomba explotara.

    En la 94.ª edición de los premios de la Academia, celebrada el 27 de marzo del 2022, la incomodidad abundaba en la sala desde antes de que Chris Rock se burlara de Jada Pinkett Smith. No habían pasado ni 10 minutos del tremendo espectáculo inaugural de Beyoncé ,cuando Amy Schumer, en su discurso de bienvenida, aseguró que Leonardo DiCaprio, quien al parecer no estaba presente, era defensor del medio ambiente “para dejar un mundo más verde y limpio a sus novias porque todas eran más jóvenes que él”. 

    Amy Schumer llamó a Kirsten Dunst una "calienta asientos" y se burló de ella por perder en la categoría a Mejor actriz de repartos.

    La urgencia de mantener la vida personal y amorosa fuera de las conversaciones recurrentes, ya sea en la sobremesa de una reunión familiar o en los titulares de los medios de comunicación, no es un tema que concierne únicamente a las mujeres. El respeto a la intimidad no es exclusivo para un género. Los hombres, las personas, tienen derecho a la privacidad y a no ser señalados por las decisiones que toman en el marco de su intimidad. Entonces, ¿nos teníamos que reír del chiste de Amy Schumer?

    Los ganadores recibían sus estatuillas e intentaban dar emotivos discursos tras las incómodas interverciones de Amy Schumer, quien también señaló a Kirsten Dunst de ser un “relleno de asientos, de esos que van a llorar al baño por no haber ganado”. Insisto: ¿nos teníamos que reír de una entrañable actriz como Kirsten solamente porque alguien decidió burlarse de ella?

    Regina Hall manoseó a Josh Brolin y Jason Momoa en televisión nacional.

    Hannah Gadsby, una reconocida comediante australiana, en su documental disponible en Netflix, Nannette, despliega los recursos del stand -up comedy y asegura que la comedia no debe señalar a las minorías, entre ellas las mujeres. Por lo que no era de extrañarse que Jesse Plemons le preguntara molesto a Amy Schumer “¿Estás consciente que es mi esposa [Kirsten Dunst] de quien te estás burlando?”

    Creer que el sarcasmo se iba a comprender como comedia progesista y feminista, fue el gran error tanto de Schumer como de Regina Hall, quienes se encargaron de darle la razón a aquellos que tergiversan nuestra lucha y aseguran que las mujeres queremos invertir papeles y reprimir a los hombres. Manosear a Josh BrolinJason Momoa en pleno escenario o convocar a los “hombres más guapos del lugar” para una supuesta prueba PCR, terminó por convertirse en un momento de cosificación en televisión nacional. ¿Se imaginan a un hombre manoseando a una actriz frente al mundo entero?

    Yo me pregunto: ¿en qué momento quedó implícitamente escrito que ser figura pública es sinónimo de exposición? En qué momento normalizamos que porque una persona decidió dedicar su vida al mundo del entretenimiento, automáticamente está expuesta al señalamiento y escarnio público.

    El momento más incómodo en la historia de los Oscar. Will Smith golpeó a Chris Rock tras burlarse de la condición médica de su esposa.

    Regresando al suceso que desató el debate en redes sociales de si era o no correcta la cachetada que Will Smith le plantó a Chris Rock, les invito a no ver el árbol, sino el paisaje. No sé ustedes, pero yo tengo bien clara la diferencia entre burla y comedia. Si pagas un boleto para ir a un show de stand up con Franco Escamilla o Sofía Niño de Rivera, por supuesto que te expones a que los protagonistas de la noche puedan ocupar algún elemento de tu persona para hacer comedia. Si a celebridades de la talla de Justin TimberlakeJason Sudeikis o Tom Hanks, se les invita a Saturday Night Live, se sabe que pueden ser víctimas de la comedia y el sarcasmo de maestros del humor como Aidy BryantKate McKinnon.

    Pero si te invitan a una ceremonia en donde, bajo un contexto de absoluto respeto, se rinde homenaje a figuras como Francis Ford Coppola, Robert DeNiro y Al Pacino por los 50 años de El Padrino, ¿por qué aparece Amy Schumer colgada del techo vestida de Spider-Man o por qué nos tenemos que reír de la condición de Jada Pinkett Smith?

    Jada Pinkett Smith padece alopecia, una condición autoinmune que ataca y destruye los folículos pilosos sanos.

    La comedia no está peleada con la elegancia. Existen muchas formas de mantener enganchadas a las audiencias sin necesidad de burlarse de una mujer quien expresó en un programa de televisión abierta que “fue uno de los momentos de mi vida en los que literalmente temblaba de miedo”, tras sospechar que sufría alopecia cuando empezó a ver que se le caían puñados de cabello. 

    Pocas veces vemos a un hombre afroamericano en las primeras filas del Dolby Theater, y cuando por fin llegó su momento, alguien decidió burlarse de su esposa, de su compañera. No importa si las muecas de ella detonaron que él se levantara de su asiento, el punto es que después de años de abrirse camino en una industria poco inclusiva y de ser portavoz de las minorías en Hollywood, a Chris Rock se le ocurrió burlarse de su familia.

    El chiste de Chris Rock provocó uno de los momentos más incómodos en la historia de la televisión.

    ¿Violencia genera más violencia? Por supuesto. ¿El problema se resuelve castigando a Will Smith? Para nada. El problema se tiene que erradicar de raíz, ya sea advirtiendo que la cremonia es un híbrido entre premiación y show de stand-up comedy, o encontrando la forma de que los premios de la Academia evolucionen sin necesidad de exhibir a quien solamente espera ser reconocido por su trabajo. 

    Will Smith ofreció una disculpa, con aires de justificación, cuando recibió el premio a Mejor actor por interpretar a Richard Williams, padre de las jugadoras profesionales de tenis, Venus y Serena, en Rey Richard: Una familia ganadora. Posteriormente, se disculpó a través de sus redes sociales “Entiendo que las bromas a mis expensas son parte del trabajo, pero una broma de la condición de Jada fue demasiado para mí. La violencia en todas sus formas es venenosa y destructiva”. Ahora sólo falta esperar la reacción de Amy Schumer y Chris Rock, pues si el problema de raíz no es erradicado, la disculpa de Will funcionará únicamente para calmar los ánimos de este mediático circo.

     



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