"Supimos que fracasaría antes de rodar": la película de ciencia ficción que nunca logró ser la nueva ‘Matrix’
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

No alcanzó a ser la nueva 'Matrix', tampoco inauguró una saga y mucho menos salvó la taquilla de la ciencia ficción original.

Algunas películas llegan cargando una expectativa tan grande que casi no tienen espacio para respirar. Le pasó a Avatar después de que James Cameron prometiera otro salto tecnológico, a Duna cuando Denis Villeneuve se atrevió con una novela que Hollywood ya había tratado de domar, y a cualquier proyecto que se anuncie como "la nueva Matrix". Puede sonar emocionante en un póster, pero también funciona como una maldición bastante pesada.

Las hermanas Wachowski conocen mejor que nadie ese peso. En 1999 cambiaron la ciencia ficción con una película que mezclaba kung fu, hackers, filosofía pop, cuero negro y un efecto visual que se volvió lenguaje universal. Después de Matrix, cada nueva historia suya llegaba con la misma pregunta encima: ¿podrán volver a sacudir el cine? A mediados de la década de 2010, todo parecía listo para intentarlo otra vez con una aventura espacial enorme, extraña y muy ambiciosa.

La película que nació con el fantasma de 'Matrix' encima

La película era El destino de Júpiter, estrenada en 2015 y protagonizada por Mila Kunis, Channing Tatum, Eddie Redmayne y Sean Bean. Sobre el papel tenía varios ingredientes para convertirse en una nueva obsesión de ciencia ficción: una protagonista común destinada a ocupar un lugar central en el universo, familias aristocráticas intergalácticas, cazadores genéticamente modificados, planetas lejanos y una mitología propia.

El problema, según Mila Kunis, apareció incluso antes de que las cámaras empezaran a rodar. La actriz contó años después que el elenco supo que la película podía fracasar porque la producción sufrió un recorte brutal de presupuesto justo antes de la preproducción. El plan original era mucho más grande, pero el dinero se redujo de forma drástica y, con eso, la película cambió de rumbo.

Una fantasía espacial demasiado grande para su propio cuerpo

La historia sigue a Jupiter Jones, una joven que trabaja limpiando casas y descubre que su ADN la conecta con una dinastía cósmica capaz de reclamar la Tierra como propiedad. Caine Wise, interpretado por Channing Tatum, aparece como un guerrero mitad humano, mitad lobo, con botas antigravedad y la misión de protegerla..

La rareza es parte de su encanto pero también de su problema. Las Wachowski nunca han sido cineastas tímidas. Sus películas suelen ir con todo: ideas filosóficas, estética cargada, personajes intensos y mundos imposibles. El destino de Júpiter tenía una imaginación visual desbordada, pero también una historia que quería explicar tres trilogías en un poco más de dos horas.

El tropiezo que todos vieron venir

El estreno tampoco ayudó. El destino de Júpiter estaba programada originalmente para llegar en verano de 2014, pero terminó moviéndose a febrero de 2015. El cambio alimentó la idea de que Warner Bros. no sabía muy bien qué hacer con ella. Para cuando llegó a cines, la conversación ya estaba sesgada.

La crítica fue dura y la taquilla quedó lejos de lo que se esperaba para una producción de ese tamaño. La película recaudó alrededor de 183 millones de dólares en todo el mundo, una cifra insuficiente frente a un presupuesto de más de 170 millones. En lugar de convertirse en el arranque de una nueva franquicia, quedó como un ejemplo de blockbuster original que no logró conectar con el público.

Con los años, El destino de Júpiter ha ganado una pequeña base de fans que la aprecian precisamente por su exceso. La película falla en muchas cosas, pero al menos falla intentando ser algo propio. Eso ya la vuelve más interesante que varios éxitos perfectamente olvidables. La sombra de Matrix era demasiado grande y la Wachowski no hicieron una copia de su gran obra, pero el público y la industria esperaban otra revolución.

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