Hace 100 años inventaron este efecto con espejos y las superproducciones de Hollywood todavía lo siguen usando
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Hace 100 años inventaron este efecto con espejos y las superproducciones de Hollywood todavía lo siguen usando

Hoy una película puede levantar ciudades enteras sin construir prácticamente nada. En Avatar, James Cameron llevó a sus actores hasta Pandora. Desde Iron Man hasta Avengers: Endgame, Marvel destruye mundos completos. Y Duna de Denis Villeneuve combina enormes escenarios reales con efectos digitales hasta hacer difícil saber dónde termina uno y empieza el otro. Hace un siglo, conseguir algo parecido requería soluciones bastante más artesanales.

Una de las más ingeniosas nació cuando los cineastas comenzaron a preguntarse cómo colocar actores dentro de escenarios que simplemente eran demasiado grandes o caros para construirse. La respuesta de Eugen Schüfftan fue sorprendentemente sencilla: una maqueta, un espejo, la cámara colocada en el lugar exacto y mucha paciencia. El efecto funcionó tan bien que terminó llevando su apellido.

El efecto Schüfftan podía convertir una maqueta en una ciudad gigantesca

El llamado proceso Schüfftan fue desarrollado por el director de fotografía alemán Eugen Schüfftan alrededor de 1923 y tuvo uno de sus primeros usos cinematográficos en Los nibelungos, de Fritz Lang, estrenada en 1924. Tres años después alcanzaría su versión más famosa en Metrópolis, una de las producciones de ciencia ficción más influyentes de la historia.

Fritz Lang necesitaba que sus actores parecieran caminar entre los enormes rascacielos, estadios y edificios futuristas de la ciudad, pero buena parte de esos escenarios eran pequeñas maquetas. Schüfftan colocó un espejo aproximadamente a 45 grados frente a la cámara y eliminó partes de su superficie reflectante. Una zona mostraba la maqueta reflejada y otra permitía ver directamente a los actores situados detrás. Desde el punto de vista de la cámara, ambas imágenes quedaban unidas en el mismo plano.

Lo complicado estaba en hacerlo creíble. La iluminación debía coincidir, las proporciones tenían que calcularse con enorme precisión y cualquier pequeño movimiento podía romper la ilusión. Pero cuando todo quedaba alineado, un modelo pequeño podía parecer un edificio monumental y los actores podían moverse delante de él como si realmente estuvieran dentro de ese mundo.

Alfred Hitchcock también lo utilizó para filmar

El truco comenzó a extenderse rápidamente. Alfred Hitchcock recurrió a él en Blackmail, de 1929, para una persecución dentro del Museo Británico. El problema era que la iluminación disponible en el lugar hacía muy complicado rodar las escenas tal como las había imaginado. Su solución fue recrear buena parte del museo mediante fotografías y transparencias combinadas con el proceso Schüfftan.

Hitchcock llegó a explicar que solo construyeron físicamente las partes necesarias para que el actor pudiera moverse. El resto del enorme espacio provenía de imágenes reflejadas en el espejo. Incluso algunas personas que parecían estar dentro del museo pertenecían en realidad a fotografías incorporadas al plano. Más tarde volvió a recurrir al mismo principio en películas como El hombre que sabía demasiado y Los 39 escalones.

Durante décadas, técnicas como el matte painting, la retroproyección y finalmente el croma hicieron mucho más sencillo combinar distintas imágenes. El proceso Schüfftan fue perdiendo terreno porque exigía que prácticamente todo quedara perfecto durante el rodaje. Aun así, nunca desapareció completamente.

'El señor de los anillos' volvió a utilizar un truco nacido en los años 20

Una de las pruebas más llamativas llegó en 2003. El señor de los anillos: El retorno del rey, una producción repleta de efectos digitales y ganadora de 11 premios Oscar, todavía encontró espacio para utilizar el viejo proceso Schüfftan. Guinness World Records señala que la técnica creada ocho décadas antes continuaba utilizándose en la superproducción de Peter Jackson.

Tiene bastante sentido dentro de una saga que mezclaba miniaturas, perspectivas, decorados reales y efectos digitales. Tierra Media podía construirse con computadoras, pero también con los mismos principios que utilizaban los cineastas mudos. El proceso de Schüfftan fuie una de las técnicas heredadas de Metrópolis que terminaron llegando hasta los grandes planos de Gondor en El retorno del rey.

Hoy, el proceso original es mucho menos común porque los efectos digitales permiten combinar imágenes con una libertad que Schüfftan jamás tuvo. Pero su lógica sigue apareciendo cada vez que una película decide resolver una ilusión físicamente frente a la cámara.

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