Fue un fracaso en cines, Harrison Ford la hizo sin ganas y hoy es imperdible: la película para ver este fin de semana
por Liz Hernández

Ni siquiera Harrison Ford la convirtió en un éxito de taquilla, pero el paso de los años ha convertido a esta película en un clásico de culto infalible en el cine de ciencia ficción.

Harrison Ford se volvió una de las estrellas más populares de Hollywood a finales de los años 70 gracias a su aparición en la saga Star Wars y su rol de aventura como Indiana Jones, pero su exploración en el cine de ciencia ficción no fue tan exitoso como se esperaba. En 1982, tan solo un año después de interpretar por primera vez a ‘Indy’, el actor protagonizó Blade Runner de Ridley Scott y aunque parecía una producción prometedora, fue un fracaso en taquilla y entre la crítica.

Basada en la novela Do Androids Dream of Electric Sheep? de Philip K. Dick, Scott siguió el lanzamiento de Alien, el octavo pasajero con una adaptación de ciencia ficción que fue recibida con distancia por los expertos, pero que poco a poco comenzó a ganarse el nombramiento de clásico de culto al mostrar la ciudad de Los Angeles en un futuro distópico en el que los humanos persiguen a una especie llamada replicantes.

La novela de 1968 sigue la historia de Rick Deckard (Ford), un policía que es comisionado por la Corporación Tyrell, responsable de crear a los humanos sintéticos conocidos como replicantes y cuyo diseño prometía trabajar en colonias espaciales, para cazar a un grupo de replicantes avanzados fugitivos, los cuales son liderados por Roy Batty (Rutger Hauer), quien ha logrado escapar de regreso a la Tierra.

Una de las razones por las que Blade Runner no tuvo el éxito esperado en taquilla fue que se catalogó como una cinta lenta y con poca acción, sin embargo, para algunos críticos, la película sobresalía especialmente por sus complejos temas y sus impresionantes imágenes. Su retrato de un futuro decadente rodeado de una tecnología avanzada provocó que el largometraje fungiera como uno de los primeros ejemplos del cine neo-noir, y no solo eso, sino también un trabajo fundamental del cyberpunk.

Scott editó un nuevo corte de la película una década después de su lanzamiento inicial, trabajando especialmente en el desenlace de la historia. La producción llevó por título The Final Cut, figurando como la única versión en la que el cineasta tuvo el control artístico al 100 por ciento, por lo que se recomienda que esa sea la edición que el espectador vea.

Tres décadas después, la historia de Rick Deckard fue retomada en 2017 bajo la visión de Denis Villeneuve, aclamado cineasta detrás de La llegada y más recientemente Dune, en la que colocó al personaje de Ford como un personaje secundario y se centró por completo en K, el papel interpretado por Ryan Gosling. Curiosamente, la historia fue la misma: se hundió en la taquilla y fue alabada por la crítica... pero si buscas un plan para este fin de semana, no hay mejor opción que ver ambas películas en el catálogo de HBO Max.

Liz Hernández
-Redactora
Comparto cumpleaños con Chantal Akerman y Forrest Gump. Crecí aterrorizada por David Lynch y soy la fan número uno de Antoine Doinel.
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