Stranger Things pudo consolidarse como una de las series más épicas del streaming, pero tal parece que el éxito de sus primeras temporadas resultó contraproducente dado que su cierre -emitido el 31 de diciembre previo al Año Nuevo- no terminó por satisfacer a los millones de espectadores que la producción de Netflix acumuló a lo ancho del mundo.
Pese a contar con grandes aciertos -como estar estratégicamente ambientada en el contexto de la Guerra Fría, y por lo tanto contar con la nostalgia por la década de 1980 a su favor-, la historia de Hawkins culminó con una sensación incómoda entre sus seguidores, quienes incluso se negaron a creer que así terminara casi una década de aventuras en streaming y el Upside Down.
9 cosas que Netflix no hizo en el final de 'Stranger Things' y la hubieran hecho épica
Y como hasta sus propios creadores se disculparon por esta despedida, a continuación enlistamos 9 cosas que habrían dado un giro crucial en la trama, y según sus fans, también la habrían colocado como un fenómeno épico dentro de la ciencia ficción.
1) La falta de muertes relevantes
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Sí, el final de Stranger Things es nostálgico hasta el tuétano y triste porque en él vemos separarse a nuestras parejitas favoritas de la serie. Sin embargo, el que personajes como Robin (Maya Hawke), Steve (Joe Keery) o alguno de los protagonistas (como Mike, interpretado por Finn Wolfhard) murieran, habría generado un impacto emocional aún grande, dándole a Vecna (Jamie Campbell Bower) un tono más oscuro que habría quedado en nuestro corazón. Y es que si ya soportamos ver cómo Joyce (Winona Ryder) veía morir a Bob (Sean Astin) o Jonathan (Charlie Heaton y Nancy (Natalia Dyer) terminaban, quizá habríamos soportado más dolor.
2) Hacer más amenazantes a sus villanos
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En línea con lo anterior, seamos realistas. El que Vecna (Jamie Campbell Bower) y el Mind Flayer fueran derrotados en una hora de capítulo después de mantenernos 9 años en angustia, definitivamente les quitó muchos puntos a su poder e imponencia. Además, deshacerse de ellos fue demasiado fácil y mientras presenciamos una muerte incómoda al más puro estilo de un insecto luchando contra el insecticida con este villano, el cierre principal efectivamente no logró la conmoción que habríamos esperado.
3) Aprovechar a exitosos personajes secundarios que tenían mucho potencial
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Y aunque al final de la serie vimos a Derek (Jake Connelly) y Holly (Nell Fisher) tener un mayor protagonismo en la trama, las cosas no tuvieron por qué terminar así e incluso Stranger Things se pudo haberse extendido por varias temporadas más, integrando a las nuevas generaciones de Hawkins contra monstruos como Vecna (Jamie Campbell Bower) u otros sucesos paranormales, como el puente que todo el tiempo creímos era el Upside Down.
4) Extender los cabos sueltos o presentarlos como tramas secundarias a la historia principal
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¿Qué pasó con Vicki (Amybeth McNulty), la novia de Robin (Maya Hawke)?, ¿y los padres de Derek (Jake Connelly)?, ¡¿siguen en el granero?!, ¿qué pasó con el resto de los niños de Hawkins?, ¿los amigos de Eleven (Millie Bobby Brown)?, ¿los militares los dejaron ir así como así a tan solo 18 meses de que literal, tenían un arma humana más poderosa que el Litio y que pudo controlar al mundo? Dudoso, muy dudoso.
5) Profundizar aún más en temas de ciencia y ficción
Mundos paralelos, agujeros de gusano, materia exótica, criaturas que crecen entre dimensiones, la posibilidad de controlar otras mentes, ¿y todo culmina con Eleven (Millie Bobby Brown) cerrando ese portal y -en lugar de colapsar con él- apareciendo en otra dimensión, con un final abierto y lejos de sus amigos? Perdón pero es algo difícil de procesar y de aceptar.
Y es si bien los Duffer ya dijeron que "tal vez en 20 años, cuando falte dinero" vuelvan a la historia, lo cierto es que para muchos fans se prometió demasiado a cambio de lo que les fue dado.
6) Mostrar más detalles sobre los aterradores experimentos hechos en la vida real
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Por otra parte, en Stranger Things se habló de experimentos con niños y de niños con poderes especiales. De mujeres embarazadas utilizadas como incubadoras humanas, y de materia desconocida capaz de provocar el colapso de la existencia, así es que si bien se agrade que Eleven (Millie Bobby Brown) resultara lo suficientemente poderosa como para traer de vuelta la paz a Hawkins, quedan muchos cabos sueltos -que están más allá del Upside Down- que nos habría gustado explorar y, sinceramente, daban material para varias temporadas incluso si todo estuvo dentro de la mente de Mike (Finn Wolfhard) como lo aseguran algunas teorías entre los fans.
7) Aumentar la tensión emocional pero sin escenas forzadas o en exceso nostálgicas
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Aunque se entiende que la serie se sitúa en 1988 —en plena recta final de la Guerra Fría—, resulta cuestionable encasillar a Jonathan (Charlie Heaton) en el cliché del activista político y anticapitalista tras su ruptura y sus problemas de adicción. Mientras él adopta esta postura, sus amigos siguen rumbos dispares: unos estancados en el amor, otros con metas ambiciosas y algunos, como Robin (Maya Hawke), anclados en Hawkins. Es frustrante ver esta desconexión cuando hablamos de un grupo que maduró salvando al mundo y que solía unirse por pasiones genuinas como el cine, el periodismo o bandas como The Clash.
No, en realidad no era necesario retratar así a los millennials que se identificaron con los arquetipos de estos personajes, por lo que habría sido preferible ver a nuestros héroes en un final verdaderamente feliz -o de lo contrario profundamente triste-, pero no suspendidos en puntos monótonos y ambiguos de una vida más que común, ante la que además los vemos confundidos, nostálgicos y aparentemente inconformes.
8) Darle más peso a la veracidad que a una solución rápida
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Stranger Things nos sitúa 18 meses después de un evento difícil de creer: el ejército libera a los únicos testigos que protegieron a una niña con poderes superiores a toda la milicia, y lo hacen en plena Guerra Fría. Okey, pero... ¿entonces la única explicación es que Eleven les borró la memoria a todos al cerrar el portal? Porque si no fue así, estamos ante un error grave. En un EE.UU. consumido por la paranoia entre bandos, la salida tan sencilla que los Duffer le dan a esta situación no solo es irreal, es una decepción.
9) Darnos un final digno, (no importaba la espera)
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Y por último, si bien el final de Stranger Things es triste y cierra con un fuerte golpe de nostalgia en el que muchos nos identificamos con Mike (Charlie Heaton), otros con Will (Noah Schanpp) otros con Max (Sadie Sink) y Lucas (Caleb McLaughlin ) y seguramente muchos más con Jonathan (Charlie Heaton), Steve (Joe Keery), Robin (Maya Hawke) y Nancy (Natalia Dyer), las cosas pudieron pretender ser menos poéticas y más claras.
No porque las cosas salieran mal, sino porque a una serie y trama que se mantiene como una de las franquicias más exitosas del mundo, no se le da un cierre premeditado y a destiempo.
Sin embargo, la mejor parte de todo esto es que si bien el último episodio de Stranger Things -y el epílogo de la historia- no gustó a los millones de fans que la siguieron por casi una década, sí sucedió un fenómeno impresionante en el que las redes sociales aún siguen llenas de teorías, críticas, ediciones de escenas y miles de debates, sobre uno de los mayores fenómenos del streaming que al gual que Game of Thrones, será inolvidable.