Esta noche en Netflix: la película con la que crecieron los niños de los 2000 y que hace 16 años arrancó una saga animada legendaria
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Hace 16 años, DreamWorks arrancó con ellos una saga que sigue volando alto. Y verla otra vez en Netflix puede pegar justo donde uno no esperaba.

Cuando hablamos de películas animadas que marcaron infancia, casi siempre salen los mismos gigantes: Toy Story, Frozen, Monsters Inc., Buscando a Nemo, El rey león y más. Disney y Pixar tienen esa capacidad de convertir canciones, juguetes, monstruos y princesas en recuerdos familiares que pasan de generación en generación. Con mucha razón ocupan tanto espacio en la conversación. Se lo ganaron a punta de lágrimas, risas y personajes imposibles de olvidar.

Pero fuera de ese universo también hay películas que crecieron con toda una generación. DreamWorks tuvo sus propios golpes de autoridad con Shrek, Kung Fu Panda, Madagascar y una historia que, sin hacer tanto ruido al principio, terminó convirtiéndose en una de las sagas animadas más queridas de los últimos años. Una de esas películas que uno veía de niño por las criaturas mágicas, pero entiende distinto cuando vuelve a verla de adulto.

Un niño que no nació para matar criaturas de gran corazón

La cinta es Cómo entrenar a tu dragón, estrenada originalmente en 2010 y hoy disponible en Netflix. Dirigida por Chris Sanders y Dean DeBlois, la película adaptó libremente los libros de Cressida Cowell. Fue hace 16 años arrancó ahí una saga que no solo emocionó a niños de los 2000, también le dio a DreamWorks una de sus historias más famosas.

DreamWorks

La película empieza en Berk, una isla donde la vida gira alrededor de pelear contra dragones. Para los vikingos del lugar, cazar a esas criaturas es tradición, defensa, orgullo y prácticamente deporte comunitario. Hipo, hijo del jefe Estoico, quiere demostrar que puede pertenecer a ese mundo, pero todo en él parece ir en contra de lo que su pueblo espera. No es fuerte, no es imponente y su talento principal consiste en meterse en problemas con buenas intenciones.

Todo cambia cuando derriba a un dragón y descubre que no puede matarlo. Ese momento define la película entera. Hipo encuentra a Chimuelo herido y, en lugar de obedecer la lógica de su aldea, decide acercarse. Desde ahí, Cómo entrenar a tu dragón deja de ser solo una aventura con criaturas espectaculares y se vuelve una historia sobre escuchar antes de atacar.

Una amistad que le cambió el vuelo a DreamWorks

Lo que hizo especial a Cómo entrenar a tu dragón fue que no trató a su público infantil como si necesitara todo explicado con chistes cada dos segundos. Tiene humor y los personajes secundarios funcionan desde la comedia, pero el corazón de la película va por otro lado. Habla de prejuicios, expectativas familiares, miedo a decepcionar y la posibilidad de romper una tradición cuando esa tradición ya no tiene sentido.

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La relación entre Hipo y Estoico también le da peso emocional. No es solo el típico papá rudo que no entiende a su hijo. Es un líder atrapado en una forma de ver el mundo, convencido de que proteger a su gente implica seguir peleando. Hipo no quiere destruir a su padre ni demostrar que todos son tontos. Quiere mostrar que hay otra manera de vivir con aquello que siempre les enseñaron a odiar.

La saga que creció junto a su público

Cómo entrenar a tu dragón no se quedó como éxito aislado. Después llegaron Cómo entrenar a tu dragón 2 y Cómo entrenar a tu dragón 3, además de series, cortos y un universo completo que acompañó a quienes crecieron con Hipo. Lo interesante es que la saga sí dejó pasar el tiempo. Su protagonista maduró, su mundo cambió y la relación con Chimuelo evolucionó sin quedarse congelada en la primera aventura.

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La decisión hizo que la franquicia tuviera un cierre especialmente emotivo. No era solo despedirse de un dragón adorable, sino de una etapa. Para muchos niños de los 2000, Hipo y Chimuelo fueron parte de la infancia, y verlos crecer, separarse y encontrar su propio lugar pegó más fuerte de lo esperado. DreamWorks entendió que una saga familiar también puede hablar de soltar.

Si esta noche quieres ver algo en Netflix que combine aventura, humor y ese tipo de emoción que llega sin avisar, Cómo entrenar a tu dragón sigue siendo una apuesta segura. Es ideal para quienes la vieron de niños, pero también para quienes nunca le dieron oportunidad porque estaban demasiado ocupados viendo solo clásicos de Disney o Pixar.

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