En streaming: Una obra maestra del cine bélico de casi 3 horas, su estreno costó 12 millones de dólares
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Steven Spielberg tomó una historia de rescate y la convirtió en una reflexión sobre sacrificio, memoria y deuda moral.

El cine bélico tiene una forma muy particular de dejar al espectador en silencio. Apocalipsis ahora convirtió la guerra en una pesadilla alucinada, Pelotón la llevó al barro moral de Vietnam, Dunkerque la volvió una carrera contra el tiempo y 1917 la transformó en un viaje casi físico por el horror. Cada una entiende la guerra desde un lugar distinto, pero las mejores comparten algo: nunca permiten verla como espectáculo vacío.

Steven Spielberg ya había filmado tiburones, extraterrestres, dinosaurios, arqueólogos y listas imposibles de olvidar antes de entrar de lleno al frente de batalla. Su cine sabía mezclar emoción popular con precisión, pero también cargar imágenes con una fuerza capaz de quedarse años en la memoria. A finales de los 90, decidió mirar hacia la Segunda Guerra Mundial con una crudeza que sorprendió incluso a quienes ya conocían su lado más serio.

La película que cambió la forma de filmar la guerra

La película es Salvando al soldado Ryan, estrenada en 1998 y protagonizada por Tom Hanks, Matt Damon, Tom Sizemore, Edward Burns, Barry Pepper, Giovanni Ribisi y Jeremy Davies. Es una de esas cintas que muchos creen haber visto completa por pura fama, pero que vale la pena revisitar con calma. Casi tres horas de duración pueden sonar intimidantes, aunque aquí cada minuto carga con una misión muy clara.

La historia sigue al capitán John Miller, interpretado por Hanks, quien recibe la orden de encontrar al soldado James Francis Ryan después de que sus tres hermanos mueren en combate. La premisa podría haber dado pie a una película patriótica pero Spielberg toma otro camino. La misión tiene nobleza pero también absurdo, agotamiento, miedo y una pregunta incómoda: cuántas vidas vale salvar una sola.

Los 12 millones de dólares pertenece a su secuencia inicial con la recreación del desembarco en Omaha Beach. La escena fue una producción gigantesca por sí sola, con cientos de extras, explosiones, agua, sangre falsa, prótesis, sonido ensordecedor y una puesta en escena diseñada para desorientar. El arranque dura poco más de veinte minutos, pero parece una película completa por sí sola.

Una obra técnica que todavía incomoda

El impacto de Salvando al soldado Ryan fue enorme. La película ganó cinco premios Oscar, incluido Mejor director para Spielberg, Mejor fotografía, Mejor edición y dos reconocimientos de sonido. Perdió mejor película frente a Shakespeare enamorado, una de esas decisiones que todavía provocan discusiones.

Más allá de los premios, su influencia se nota en casi todo el cine bélico posterior. La cámara en mano, el sonido seco de las balas, la confusión del combate, los cuerpos cayendo sin aviso y la sensación de estar dentro del caos marcaron una nueva forma de representar la guerra en pantalla. Spielberg no embelleció la violencia, sino la mostró con una claridad brutal, sin convertirla en una "coreografía cool".

Vista hoy, Salvando al soldado Ryan conserva su fuerza porque no depende solo de la espectacularidad del desembarco. La secuencia sigue siendo una de las más impactantes de la historia del cine, pero la película funciona también por lo que viene después: los silencios, las marchas, los dilemas, las pérdidas pequeñas y la sensación de que cada hombre del pelotón está siendo reducido poco a poco por una misión imposible.

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